domingo, 30 de agosto de 2009

Día de San Judas

La vida en Valladolid transcurre llevando el albur a niveles insospechados y el humor negro a un lugar tan familiar como el Restaurant Oasis, en un continuo afán por hacer que el tiempo se pase más rápido.
Ya tiene rato que no tenemos que llenar el tinaco. Aunque las bombas son lo mero mero de aquí, no es que hayan arreglado la nuestra, sino que algún extraño fenómeno de la naturaleza se encarga de que el agua suba. Tengo una teoría: el sistema del tinaco y la cisterna funciona como una cafetera. Durante el día el agua de la cisterna hierve, por ende debería ascender por el tubo. Asunto resuelto.
Nos estamos volviendo en niños salvajes. Y digo niños porque los bigotes me siguen creciendo y todavía faltan como veinte días. Cuando duermo en el colchón me amanece doliendo todo. Los zapatos me incomodan. Me pongo un suéter y siento como si trajera camisa de fuerza. Ya no conservamos ningunos modales entre nosotros ni para con nosotros mismos.
Ya hicimos un deal con la señora de la lavandería que nos va a rentar una tele. Todavía tenemos que ir por ella y como aquí nada es fácil, nada es rápido y nada es obvio no sé cómo ni cuándo lo vamos a hacer.
La clienta… ok… su lenguaje cinematográfico acude a términos como el Video clic y la Diseminación pero esta última vez tuve que ir a Mérida con los chicos a revisar los guiones por X!”·$%!!!! Vez y hasta me cayó bien. La neta es que la señora no tiene las referencias necesarias pero el trabajo está quedando como ella lo pidió y muy chingón. Claro, hubiera sido genial que contara con los elementos necesarios para explicarnos eso la primera semana, pero da igual, de todos modos es muy cabrón estar aquí.
Ayer platicábamos en el camino de regreso a Valladolid acerca de eso. No hay manera de que las cosas sean del mismo modo cuando volvamos a casa… ¿A casa? Miguel volvió y también estuvo pensando en lo mismo. Este sitio se ha convertido en un lugar muy cercano. Será porque uno puede convertirlo en lo que uno desee. Será porque todavía la gente frena en la orilla de la ruta para darte un aventón. Será porque la chica del Oxxo ya sabe qué cigarros fuma cada quien. Porque la chica que atiende la lavandería por las tardes es la que viene a hace el quehacer los martes y viernes y cuando viene deja sus chanclas en la puerta y nos presta su bici para ir al super por el desayuno. Que la chica del Chedraui ya se sabe nuestra razón social. Que ya nos robaron, ya salimos en el periódico, ya cambiamos de Kangoo tres veces y a la gris ya le está fallando la caja de velocidades. Y es que este sitio anda a revoluciones que todavía no podemos comprender. De verdad, creo que mis palabras se quedan muy lejanas a la magia de lo que aquí sucede y es por eso que deberían leer el post de Fin de leda.
Lo que es verdad es que para mirar al futuro, desde aquí no tenemos ninguna referencia. No hay nada que podamos planear hacer o dejar de hacer cuando volvamos. Ya no sabemos qué es lo que está y qué cosas se han ido de nuestras vidas. Jamás había vivido el día a día tal como el día de hoy.
Estoy sentada en el comedor tomando una cuba y escuchando calle 13. En la mesa están los guiones, los cigarros, los celulares (por si alguien llama... todo el tiempo, esperando), mañana hay que trabajar un poco. Sé algunas cosas de los días que siguen, pero no me preocupa. Creo que es la primera vez en mi vida que puedo afirmar eso. No sé. Apelo a que ese día llegue. A que la gente con la que estoy sabe hacer bien su trabajo. A que la misma cosa que lleva a alguien a darte un aventón al centro me dé las posibilidades de encontrar lo que busque en el momento que lo precise. Así funciona el destino aquí.

Bueno… ¿Má? Hola… hola. Sí. Bien. No sé. Después del grito. Yo también los extraño… 
(Pero ya no tanto. Ésta es mi vida ma. Cada vez menos deseo que se termine. Cuando vuelva, voy a extrañar Valladolid).
Sírvame un sanjudas en las rocas. Sanjuditas házme la buena.

jueves, 20 de agosto de 2009

El otro día alguien tocó la puerta

?.- Toc, toc…

L.- ¿Quién es?

?.- Ya eres grande Lucía. Solías decir Cuando sea grande quiero tener esto o aquello. ¿Qué has conseguido? Ya sabes cuál es la respuesta. De todo lo que eres hay cosas que nunca pensaste, no las deseaste o creíste no haberlas puesto tú. Hay otras que, si bien nuca fue que las ansiaras con el alma, alguna vez quisiste formaran parte, llevarlas en el bolso de mano que cargas por todas esas salas de abordar.

L.- Nunca he querido un velero ni viajar en primera clase. Navegar sí, tomar un avión del modo que sea rumbo a cualquier parte. Me imagino juntos… sentados en sillas chaparras cuando el sol ya bajó y el aire sostiene el color lila de la tarde, una taza, viejos pero no cansados. No importa dónde, sólo que sea ahí…

?.- No eres lo suficientemente grande para ese sitio, eso sí es verdad. Se acababa de meter el sol cuando volteaste la cabeza despacito para mirar una silla de mimbre que había en el umbral de una casa pintada de verde agua. Viste una anciana y te acordaste de creer. Y un señor de piel oscura que era como un árbol con el tronco lleno de nudos. Cada uno de los viajes en carretera sientes ganas de que la gente que amas estuviera a tu lado y sigues pensando que tu vida es tan tuya como de ellos. Eso te ha costado trabajo: entender que compartir también es aparente. Empezar a darte cuenta de que incluso aunque él estuviera aquí o allá en esa tarde, tu vida es para ti sola. Tan evidente es que no has logrado comprenderlo, que escribes estas cosas en una hoja en blanco esperando que ellos las lean.

L.- Y aunque ya sea grande, voy a seguir creciendo.

?.- Sí. Y va a seguir doliendo.

Calendario Valladolid

Jueves 20 de agosto:
Junta en Mérida.
Se revisan los últimos dos guiones de radio y el último guión de video.
Se hace la última órden de trabajo para producciónde foto fija.

Viernes 21 de agosto:
Junta en Mérida.
Todo lo de ayer no va a haber sucedido conforme al plan. Probablemente los guiones tengan que ser revisados porque ayer se clavaron con lo de las fotos.
Los otros nos quedamos a hacer fotos en algún pueblito.

Sábado 22 de agosto:
Producción foto fija pueblito.

Domingo 23 de agosto:
Día de descanso. Podríamos ir a cualquier paraíso maya de los alrededores pero nos quedaremos en Valladolid, dormiremos hasta la una de la tarde y pasaremos el resto del tiempo en un café internet tratando que a través de algún acto de magia el messanger y el Facebook nos hagan sentir más cerca de casa.

Lunes 24 de agosto:
Junta en Mérida.
La puta señora tiene que aprobar las fotos y ponerle fecha a la junta estatal.
O NO.

Martes 25 de agosto: (Si todo sale bien)
Día muerto. Pelis en casa. Lavandería. Llenar el tinaco (cada vez es menos divertido). Limpiar la casa. Comer en el Oasis Familiar (tenemos el título de clientes del mes "julio").

Miércoles 26 de agosto:
Junta estatal en Mérida.
LA RE PUTA MADRE.
No sé qué pueda pasar. Supongo que los guevotes de la ñora que nos ha mantenido aquí el doble del tiempo del que teníamos contemplado (Se escucha la voz de dios que ríe enérgicamente y dice.- Pobres pendejos, tenían planes-.) Los guevotes de esa ñora alcanzan para que, si las cosas ya están como ella quiere, a los otros dieciséis cabrones de salud no les quede más que decir que qué bonito, nos estrechen la mano y listo.
Y si no, se va a armar un desmadre... no quiero ni pensar en eso.

Jueves 27 de agosto:
CUMPLE AÑOS MI PAPÁ.
Todo lo demás me chupa la pija. No voy a estar =¨(

Viernes 28 de agosto:
Esperar...

Sábado 29 de agosto:
y esperar....

Domingo 30 de agosto:
y esperar.

Para acabarla de amolar, agosto tiene 31!!!! días.

Y es lunes:
¿Esperar? Seeeeeeeeeeeeh, por qué no.

Martes 1° de septiembre: (Se escucha de fondo "Las Dianas" o "La marcha de Zacatecas", fanfarrias pues)
Nuevo mes.
Cómo ves que por aquí de este día nos digan que va.

No quiero "Adelantarme" con lo que sigue, pero nomás de filmación son 7 días papá.
Échale 3 de preproducción
3 de post.

= 15 de septiembre. Damos el grito en Valladolid.

¿Bueno?... Hola má... todo bien... sí, sí, yo también... como en un mes.

jueves, 13 de agosto de 2009

Charla con la nona Luci 1

¡Nona! Estoy en Yucatán. Vine con un grupo de gente porque me ofrecieron un trabajo como productora de un proyecto. Hemos rentado una casa para no gastar tanto en hoteles y llevo ya un mes viviendo ahí con un grupo intercambiable de locos que trabajan en diferentes disciplinas. He conocido linda gente y para este momento incluso los siento como buenos amigos. Conocer a la gente de esta forma es bastante raro. De un día para otro hay un montón de testigos de tu existencia: gente que no conoces y que no te conoce que a partir de cierto momento va a compartir contigo los días desde que abres el ojo hasta que te quedas dormido, o hasta cuando te quedas dormido, si es que hay alguno que otro desvelado rondando. Y no te queda de otra más que ser como eres... si fuera de otro modo no durarías ni cinco minutos intentando sostener una mentira. Todo brinca en seguida. Ahí está uno amaneciendo en shorts con las piernas peludas llenas de picaduras de mosquito, la cara de ampolla, la melena salvaje que no para de crecer y que además con la humedad se me enrula y parezco una especie de medusa hippie, lagañas, hambre, mal aliento, mal humor... ¿Quién querría que un grupo de desconocidos lo encontrara en semejante estado? Te queda de dos: o te paras la pestaña antes de irte a dormir, te compras un piyama como la gente, te haces la depilación definitiva, vas a que Ulises te deje divina, te planchas el pelo, instalas un aire acondicionado en tu cuarto, cocinas una cena vegetariana en vez de ir a cenar otra torta de cochinita pibil y luego de todo eso actuas la mejor versión de Julia Roberts con su despampanante sonrisa al amanecer o tomas la segunda opción: dejas que esta gente te conozca como eres... incluso con el pasar de los días el mal humor se te quita porque los demás hacen bromas respecto de las cosas chistosas de cada quien... el que ronca, el que se tira pedos, el que no puede dormir, el que duerme como una piedra en cualquier lado (esa soy yo) y así pasa con cada una de las cosas cotidianas, las malas costumbres y las buenas, un selecto jurado está ahí todo el día y finalmente todo se reduce a muy poco cuando llegas a la conclusión de que estás con buenas personas... ni siquiera sólo buenas sino amables, divertidas, aventureras, dispuestas.

Vaya que se necesita disposición para soplarse más de un mes aquí. La casa que tenemos está bastante bien pero no tiene cortinas, así que el sol pega duro y hace un calor de la mierda. Hay un aire acondicionado pero existe un problema principal... la bomba que sirve para llevar el agua de la cisterna al tinaco está fundida así que hay que acarrear agua con un mecanismo Valladolidense que hemos inventado. Consta de un garrafón de Electropura que pende del cable de Cablevisión. Un sujeto permanece en tierra y ejerce la función del llenador: sumeje el garrafón en la cisterna y lo observa burbujear hasta que se llena. Luego debe colocarle la tapa, parte importantísima del proceso, y empujar con fuerza la mierda esa de veinte kilos para encaminarla a los vertedores. Los vertedores son dos sujetos que se trepan al techo y tiran del cable de cablevisión hasta apoderarse de los veinte litros de agua y verterlos en el tinaco... Qué se yo qué capacidad tenga un tinaco pero después de unos diez garrafones de agua ya tiene copados como unos treinta centímetros... al parecer eso alcanza para tirar un día entero de un par de ducas por persona y una lavadita de platos. No hay llenada de tinaco que no acabe en unas guerras de agua en las que en un descuido le tiras un chorrito al llenador, en otro aparece alguien con un arma más efectiva como un vaso o una cacerola y te la vacía en la cabeza y finalmente todos como niños chiquitos terminamos riéndonos y jugando en el patio a mojarnos. Ya cuando el aire acondicionado está andando y hay agua suficiente para todo el equipo no dan ganas de darse un baño muy largo porque otra de las cosas que no tenemos es agua caliente y te preguntarás ¿Quién carajos quiere bañarse con agua caliente con 42 grados de calor? Y sí... pero la ironía nos persigue, así que en la mañana cuando todavía uno conserva el poco friecito que hace en la madrugada, a bañarse con agua fría. Es muy gracioso cómo desde la sala se escuchan los sonidos de hay cabrón y los resoplidos autoayuda para convencerse a uno mismo de que hay que pararse abajo del chorro helado. Y por la tarde es otra historia: EXT. SISBICHÉN, TARDE: Entiéndase como: Ninguna sombrita en la cuál protegerse, Comunidad indígena que está a 40 kilómetros de la civilización, pongamos una de la tarde: 43 grados a la sombra, tierra, polvo, excremento de gallina, fruta fermentada, etc. Después de cuatro u ocho horas de trabajo en esas condiciones todo mundo quiere llegar a la casa a bañarse. No es muy emocionante... lo primero que salta a la vista es que prácticamente en esas mismas condiciones permaneció el tinaco el día entero, por lo que la ducha que proponía refrescarte es en realidad un gran baño de vapor. El agua sale CALIENTE. ¿Quién quiere un calentador?
Hay tres cuartos. Cada uno alberga en estos momentos a dos personas. Una de ellas duerme en una hamaca y la otra en un colchón inflable. Yo elegí dormir en la hamaca porque descubrí que todo me dejó de doler a partir del mismo día en que comencé a hacerlo, aunque de vez en cuando uno extraña la posición 100% horizontal y pido una rotación. Comparto la pieza con el Jimi, editor y asistente de fotografía. Lo escogí como compañero de cuarto porque ronca pero no tanto, se seca con una toalla de Harry Potter, se desvela tanto como yo y es divertido... El nuestro es el cuarto de los niños. Karen se fué hoy en la mañana, asistente de producción y vieja de putamadre (venga amiga que hace mucho que no conocía a una chica tan cabrona como tú) y también dormía con nosotros. Supongo que por una cuestión jerárquica e incomprensible es el único cuarto que no posee un sistema civilizado de ventilación más que las putas ventanas que generalmente no se pueden dejar abiertas porque está roto el mosquitero y te machacan si te apendejas.
En la otra habitación duerme Fabián, fotógrafo y alto personaje. Al principio uno se va con la finta (a mí también me pasó) de que es un tipo tranquilo. Es, en efecto el más decente de todos nosotros y además no ronca, pero tiene un problema: NO DUERME. Y no es que no quiera, es que no puede... te rascas la entrepierna y el guey se despierta preguntando qué pasa. Así que aunque en un primer acercamiento parece una gran opción, después de varios días uno prefiere cederele el privilegio de dormir sólo por el beneficio de rascarte lo que quieras o prender la luz. Su habitación cuenta con un ventilador de piso, que es mi más grande envidia.
En la tercera habitación duermen Paco y Miguel. el primero de ellos sostiene junto conmigo el título de alineación original Valladolid, ya que somos los únicos que ahora sí desde que llegamos no nos hemos ido. Paco ronca, pero no en joda. Ronca como un hijo de perra. Dormir con Paco es, o un gran acto de amor (que a mí se me hace que todos ya se están empezando a hacer medio jotos en este viaje) o de valentía. Sucede que el cuerto de Paco cuenta con un segundo sistema de aire acondicionado, que además funciona mejor que el de la sala. El cabrón mantiene la habitación como a 12 grados centígrados toda la noche... no sé cómo no se muere. a mí se me hace que es un truco para no envejecer o algo así. Miguel, el guionista de humor oscuro que es quien menos días tiene aquí, duerme en la hamaca y cada noche libra una batalla de apagar el aire acondicionado las veces que sea necesario para preservar su vida. No sé si miguel ronca o no porque Paco de todas formas se lo llevaría de calle y entre eso y el sonido del aire acondicionado estilo ventisca finlandesa, lo que sucede detrás de esa puerta una vez que se apaga la luz es un misterio...
Y esto continuará porque ni siquiera nos han aprobado los guiones a nivel estatal, así que quedan muchos días pendientes y muchos días venideros.

jueves, 9 de julio de 2009

Croit Brillait

Tres cincuenta am: Me levanté para bañarme. Quise dormir cinco minutos más, pero miré la cama destendida y supe que hoy no era día para eso. Ya habrá ocasión de dormir, dormir... ya he dormido lo suficiente como para pasar un año entero sin una siestita siquiera. Pude haber estado donde estoy ahora si no fuera por el vértigo a todo lo demás, que se apoderó de mí durante una larga temporada. No vuelvas más. Ya no eres bienvenido porque el tiempo pasa, sí, los que saben no se cansan de decirlo, y te cae encima como la hoja de una guillotina bien afilada.
En vez de invocar al sueño me invoco a mí: Lucía por favor te suplico por toda la fe que te queda o la que te había hecho falta: Cree. Nunca vuelvas a permitirte fallar, no en eso.
Hace tres semanas prometí que si en los próximos dos meses no pasaba nada me volvería a ir. Sí, a ir con un proyecto, con ilusiones nuevas y viejas, creyendo que sería la solución. Los problemas no son para solucionarlos. Hay que romperlos. Arrojarlos contra una pared y brincar sobre sus astillas hasta que se pulvericen y se los lleve el viento. El verdadero problema es tener uno. Fucking Jesus Crisis. Y entonces dije, si no pasa esto, tiro la toalla. Por lo menos aquí, ahora. Y me hubiera ido con toda la dignidad que me quedara, la poca posible cuando todo sería nada más que otra viñeta en la lista de fracasos. Y vaya que no necesito uno más.
Fe. Necesidad... no sé. Pero una semana y media después alguien me llamó para decirme vente mañana a mi oficina. Al día siguiente me volvió a marcar: Lucía, lo tienes. Te vamos a dar trabajo, dinero, vas a viajar, vas a conocer lugares que jamas te imaginaste, vas a estar haciendo lo que te gusta. ¿Cómo coños? ¿Cómo es que las cosas pueden suceder así? Porque "la intención es lo que cuenta" es la puta decadencia. La nada, la pieza, el olvido transformado en actitud ante la vida. Levanta tu culo de la silla por dios. Llama, escribe, pide, pídelo en voz alta, júntate con alguien y pídanlo juntos. Si te sirve, dile a la gente lo que pides, para luego poder refregarles que lo conseguiste. Esa es la única manera adecuada de demostrar: demostrarte Lucía... Meter un gol. Buscar meter un gol en cada partido.
Pasó el día entero. Estoy en Valladolid, Yucatán. No tengo sueño. Todo lo que soñé aquí está. Por dios Lucía, tómalo. La fábrica de sueños ya dio. Ahora hay que salir a distribuirlos, obtener el beneficio. Cóbratelos carajo, que tú los hiciste con tus propias manos Lucía. Haz que lleguen hasta los lugares donde no hay cocacola. Llévalos contigo en este viaje y en todos los que quedan, no importa si vas o si vuelves. Cree Lucía. Cree.

jueves, 11 de junio de 2009

Piedad

Cuando me levanto muy temprano, aunque hayan pasado muchas horas de vela, sigo sintiendo como que un pedazo de mi sigue en la cama. Es algo parecido a estar cruda: Shhhhhhhhhhhh no griten. Mi paciencia no se despierta conmigo y es tan pequeña que cuando se incorpora finalmente, casi ni la distingo. A las 9:15 am ya llevaba dos horas manejando en el estúpido tráfico y estaba prácticamente estacionada en el Viaducto a la altura de Troncoso. Tenía un disco de Modest Mouse, pero no quise escucharlo. La modestia no es nada buena cuando lo que uno quiere es colgarse del cortinero. Ese disco me pone de buenas y escucharlo me parecía como tratar de fingir. Prendí la radio y puse Radio Ibero. Es en la única estación que pasan música que me gusta prácticamente todo el día y casi no hay anuncios. Nunca le pongo demasiada atención a los locutores. La cosa es que dadas las condiciones, no quedaba de otra más que eso: un programa en el que participan un tipo y una tipa; él posee una necesidad exacerbada de decir lo que piensa y ante su propia verborragia se cree maravillosamente culto. Si uno escucha bien y está de malas, puede percibir claramente que mr. comosellame no sabe nada de nada y cualquier parecido entre su discurso y uno coherente radica en que de vez en vez repite cosas que escuchó por ahí, citas. La mujer en el fondo parece no tan tan tonta, pero ella no lo sabe. Sin embargo, de la mancuerna, es ella quien le da un poco de seriedad al programa creyendo que para lograr eso se necesita que interrumpa a los demás para dar información científica extraída de dudosas fuentes. Lo único bueno del programa es una tercera voz, que por lo que escuché parece que hay días que no está, que pertenece a un personaje ficticio llamado La Fresirocker. Fácil: una chica bien que conoce muy bien su entorno y que juega a ser la chica más fresa del mundo con todos los vicios y virtudes que eso acarrea. Maneja su personaje perfectamente y sus intervenciones en el programa son divertidas y atinadas. De los tres, es la única que puede aceptar públicamente cuando no sabe nada acerca del tema de turno, y además se da el lujo de parodiar a los dos cabezas duras que tiene enfrente sin que ellos lo noten. Bien por ella.

A las diez empieza un programa que ya había escuchado antes. Se llama DFM y tiene el perfil de una revista cultural, cosa que se agradece. Tienen una sección dedicada al teatro y otra para cada materia: mientras llegaba a mi destino extendieron la convocatoria para un seminario de foto en el Centro de la imagen y pusieron música linda. Hice algunas cosas en la Colonia del Valle y cuando me volví a subir al coche el programa estaba terminando. Al mediodía empieza otro que se llama Entre paréntesis y uno de los locutores se llama Erick, y lo recuerdo porque, a diferencia de la primera sorpresa de la mañana, esto lo fue en el buen modo. Entre paréntesis es una revista sociopolítica hecha por personas quienes no hablan de lo que no saben, permiten a sus invitados y enlaces que digan todo lo que tienen para decir, son buenos entrevistadores, cuando usa el privilegio de hablar públicamente se nota que saben de la materia que les ocupa, que leen, que conocen perfectamente sus fuentes y además son personas agradable que mandan abrazos y conocen de apretón de mano a cada una de las personas que, al menos por el día de ayer, intervinieron. Entre los temas se habló sobre la presentación en México del libro “Cautiva”, de Clara Rojas, cosa peligrosa ya que hablando de guerrillas, secuestros y Latinoamérica rápidamente se puede caer en un malentendido, pleonasmo de Salma Hayek dándole la teta a un indito, o cheguevarizarlo todo. En cambio hubo un enlace telefónico con la mujer autora del libro y la entrevista fluyó maravillosamente ya que el locutor tuvo el cuidado y la decencia convertir todo esto en un Cómo estás. Ella habló de su experiencia, de la nostalgia, de la amistad. Nadie nos contó el libro ni nos obligó a escuchar una diatriba en torno a las FARC. Con la misma delicadeza y responsabilidad, no sólo informativa sino formativa, hubo un enlace con el editor de la publicación latinoamericana de la revista Le monde diplomatique y otro con un docente de la universidad católica de Hermosillo. También se habló acerca de la decadencia de la OEA y un artículo al respecto publicado por un catedrático e investigador argentino (que tristemente no recuerdo su nombre) y se tocó el tema de una manera subjetiva sin tonalidades de amarillo.

Eran las 2:30 de la tarde cuando me bajé por fin del coche después de haber recorrido la cuidad de punta a punta dos veces. Me tragué a los cientos de conductores que quieren pasar porque el semáforo está en verde, haciendo caso omiso de que al cruzar la calle no queda espacio para un coche más; los hijos de puta que desconocen el motivo de la regla Uno y uno; los que inauguran la segunda fila para dar vuelta a la izquierda; los peatones zafados que deciden cruzar por abajo del puente peatonal; los policías con sus ridículas gorras fosforescentes que te dicen que avances cuando no hay para dónde hacerse; los que invaden el carril del metrobús; los que si dejan pasar a la ambulancia aprovechan para seguirla por una o dos cuadras; los que traen Suburban y se creen ambulancia; los de mirada perdida, ejemplo de que a nadie le importa. Pedí piedad no solamente en el Viaducto, sino en Calzada de la Viga, Congreso de la Unión, Gabriel Mancera, Baja California, Calzada de Guadalupe, Montevideo. Si la paciencia no se había despertado conmigo, a putazos la tuve que traer a sentarse en el asiento del copiloto y no lo hubiera logrado sin la ayuda de aquel programa de radio.

Recordé que mi abuelo Juan nació en 1919 en Resistencia, provincia de El Chaco, Argentina. Un lugar olvidado por dios. Él contaba que su padre construyó la primera radio de transistores de todo el pueblo y que la gente venía a su casa por las noches a escuchar aquel acto de magia sentados en círculo, tomando mate y aguardiente, consientes del privilegio que era ser parte de ese mundo nuevo. Hace casi cien años de eso. Resistencia era un sitio al que sólo llegaban el tren y las ondas de amplitud modulada. Este lugar es muy diferente. Todo converge aquí y al parecer tenemos mcuho más de lo que necesitamos para vivir. Pero a veces, sólo a veces, me parece notar que hay quienes siguen tomando al mundo por lo que es. Un sitio que necesita hallar el orden mediante el acto de quitar, de apelar a lo simple, al detalle del otro; donde la única respuesta posible al clamarle a dios por auxilio, proviene de la puesta en común y de la intención de devolverle a cada cosa su valor universal.

domingo, 17 de mayo de 2009

Leaves

Las hojas se caen cuando llega el otoño, incluso antes, cuando hay mucho viento y poca lluvia. Las personas se van cuando deben hacerlo. Intentan justificar siempre su partida como las estaciones suceden. Y uno de estos días a las plantas les nacen nuevas hojas, pero las personas se duelen cuando han perdido algo.
.- Son tan lindas las plantas en su pedazo de tierra. La tierra. De vez en cuando La Victoria navega entre bosques de algas y me parece tan rara esa tierra de la que se arraigan allá en lo profundo, sepultada bajo tanta agua-.
Toda esa tierra piensa el capitán en su duelo. Si hiciera un recuento de todo lo que dejó atrás, bien podría ir vestido de negro. Extraña las plantas. Ha dibujado en su bitácora un árbol intrincado y nudoso que se parece a un nogal aunque no sabe bien qué es… es un árbol, los árboles, una estampa que puesta muchas veces en la misma hoja de papel ilustraría un bosque tan frondoso como uno quisiera. Pero no quiere repetirlo, porque la mano temblaba un poco cuando sostenía el carboncillo y la voz sin decir nada temblaba también. Algunas lágrimas cayeron sobre el dibujo y al árbol le nacieron racimos de frutas. Y, aunque a veces sucedan estas cosas, el capitán no se deja llevar por el dolor. Porque allá le esperan hectáreas enteras de bosques que no se atreve a dibujar: no tiene con qué colorear tanto verde ni ninguna pluma podría entintar tan fabulosos plumajes, ninguna tiza podría iluminar toda esa luz, en ninguna hoja cabrían todas esas hojas.

miércoles, 29 de abril de 2009

Precaución

Decía la vez pasada que en la alacena de Casa siempre hay comida suficiente como para enfrentar un estado de sitio. Menos mal. Si no, no sé qué sería de nosotros ante la situación que reina en esta ciudad por estos días.
No escribiré un post más sobre la influenza porque me da gueva. No es nada más la jodida gripe la que nos trae así.
El hecho de ser mexicanos, por alguna razón que tampoco voy a analizar en este momento y que seguramente tiene sus raíces en nuestra historia, nos ha dado una suerte de inmunidad estúpida hacia la política. No sé si es que en contraste con Argentina donde las manifestaciones versus el Estado llegan a ser exageradas, verdaderamente hay días que pienso si mi pueblo está formado por un total de gente estúpida o qué mierda pasa. ¿Es que nadie se da cuenta?.
Resulta que, eso sí todos lo sabemos, después de más de setenta años de tener un gobierno priísta, un día decidimos que tenía mucha onda el cambio, tal vez no porque lo hayamos decidido sino porque los medios de comunicación y la gran cantidad de dinero que se le inyectó a esas campañas, nos lo hizo creer a huevo. Y entonces un desafortunado día de elecciones el ex presidente Fox resultó el elegido. Un guey que si Aristóteles saludara de mano, moriría en el acto; un ranchero de hebilla y bota quien realmente creo que no es muy importante si estudió o no, pero estoy segura que su herencia cultural podría reducirse a un par de reproducciones chafas de inditas pintadas por Diego Rivera colgadas en el baño de visitas de su casa. Nada cercano al arquetipo clásico, ni un atisbo de justicia o templanza: el vivo retrato de la virtud lanzada por la borda. Total que eso pasó, se hizo historia, todos nos quejamos en la sala de casa de un amigo cuando el señor aparecía en la tele con traje color azul cielo saludando a algún jefe de estado y nada más.
Mi abuelo Juan era socialista. Mamá algún día me explicó que el PAN era un partido formado por la oligarquía y me prestó un libro del FCE que se llama Introducción a las teorías políticas, económicas y sociales que por cierto, hablando de inmunidad, es un pequeño cuaderno que además cuesta barato en su librería de confianza y creo que para poder seguir haciendo comentarios acerca de esto o aquello, todos deberíamos de menos leer ese apunte.
Al principio no entendí muy bien a qué se refería mi madre con eso. Cuando lo dijo, un lejano miedo se dejó sentir en su voz. Y el tiempo pasó y sucedieron cosas irreversibles como el IETU, la gran respresentación del avionazo en Nueva York, la vergonzosa situación que el querido presidente suscitó entre México y Cuba, apareció Chávez y Evo y las señoras presidentas de las tierras autsrales y de repente la situación política en Latinoamérica comenzó a importarme. Debo aceptar que no demasiado. Probablemente por la particularización de cosas que todo lo ha embebido y principalmente porque tengo cosas más apremientes con las cuales entretenerme, como forjar mi futuro y pendejadas de esas. Mi humor negro sobre todo, el exceso de ridículo, fueron los que me llevaron a pensar más seriamente en las cosas que pasan a nivel político a mi alrededor. Tal vez crecí un poco y decidí comenzar a honrar a mis antepasados también en ese aspecto, y dejar de ser una chavita que lo que no sabe lo inventa... empecé a guardar silencio y a poner atención, a construir una visión del asunto propia.
Todo esto para el día de hoy lanzar una pregunta al aire que me gustaría que los tres o cuatro compadres que caen de vez en cuando a este recóndito sitio, se aventuraran a responder.

¿ES QUE NADIE SE DA CUENTA?

Estamos viviendo en un sitio de tolerancia cero. La guerra contra el narcotráfico y la chingada madre, de la cuál no me animo a decir mucho porque tengo mis grandes reservas al respecto, pero ¿Y a mí qué chingados? Yo no soy una borracha empedernida pero verdaderamente me jode que de lunes a miércoles cierren todo a las doce de la noche y no me pueda chupar yo ni una jodida CocaCola en un lugar decente. Ok... me calenté antes de tiempo. Voy a explicarles poniendo mis pasiones a enfriar:
Los locales cierran a las 2:30 am. Esto dice la ley. Ahora, como todo el mundo está cagado de miedo, de lunes a viernes en muchos lugares la fiesta termina a las 12 de a noche, y no por ley, sino porque ya no le cae nadie. En esos sitios no se puede fumar pero sí te venden catorce botellas de tequila si se te da la gana de comprarlas. No puedo fumar pero el cabrón de la mesa de al lado está hasta las chanclas de pedo y no tengo ni idea de cuántas cosas hay que él pueda hacer que pongan en riesgo mi vida. Pero!!!! para eso está el alcoholímetro. Al parecer "los resultados arrojan" que ha disminuido la cantidad de accidentes automovilísticos desde que se aplicó esta medida, pero nos va igual a los que nos tomamos tres cervezas que a el tipo de las catorce botellas de tequila... todos al torito man. Va... hay que respetar... "si toma, no maneje" Entonces dejaré el coche en mi casa, pero a las tres de la mañana ¿En qué carajos me regreso? El sistema de transporte colectivo deja de funcionar a las 12 de la noche. Una serie de contradicciones muy pendejas que finalmente hacen que lo bueno se transforme en malo.
Eso es con relación a la fiesta que es lo de menos ¿No? Digamos que si todo saliera a pedir de boca, el PAN de cada día estaría logrando que nos quedáramos en nuestra casa a estudiar marketing o a hacer la tarea de relaciones industriales que nuestro maestro jesuita nos dejó o algo así, pero eso no va a pasar.
Luego sucede que la guerra contra el narcotráfico ocupa millones de pesos al mes, pero al parecer la banda no se ha quejado en absoluto... quien fuma mota sigue fumando mota, quien fuma piedra sigue fumando piedra. Me consta. (A ver si no por decir esto me cae la DEA y me aplican el tehuacanazo). A todos los que se aseguran que la ley se cumpla, sepan que no tengo nada que ver en el asunto. Así el Chapo Guzmán esté en la cárcel, los drogadictos siguen siéndolo y al parecer eso relamente vale madre. En el prólogo de El almuerzo desnudo, de William Burroghs, en su edición de Anagrama, el tipo, que créanme, sabía de esas cosas, plantea que hasta que no le demos más importancia a la gente que a la mafia, no va a pasar nada. Se imaginan si el gobierno invirtiera esa lana en educar, rehabilitar, dar trabajo a la gente que tiene problemas serios con las drogas ¿Necesitaríamos andar persiguendo al Chapo? Si el negocio no le saliera del todo bien ¿A alguien le importaría coartarlo? ¿No sería más fácil de esa manera? ¿Más beneficioso para la sociedad?
Sí... pero eso ha quedado en el último de los términos. Finalmente el gobierno, la oligarquía como dijo mamá, prioriza el dinero. No el que nos repartiremos entre todos, sino el que ellos se llevan a sus casas y entonces, poniendo un ejemplo sonzo como la educación pública, ninguno de estos tipos de anteojos Cartier se beneficia en lo absoluto de que una cualquier hija de vecino como yo, estudie o tenga chamba o mis padres que han pagado impuestos toda la vida y creado fuentes de trabajo para otras personas, tengan una jubilación... nada de nada.
Y ahora la gripa inmunda. No salgas, no comas, no te reunas con nadie, no le des la mano ni lo saludes de beso, no vayas a la escuela, haz como si no pasara nada, el gobierno puede intervenir en cualquier situación que resulte potencialmente peligrosa o sospechosa y todos los medios del estado estarán dispuestos para respaldar a las fuerzas policiales o militares. No salgas del país/no vayas a México. Alguien que me diga por favor por qué las últimas cinco veces que he ido a cargar gasolina ($$$$!!!!) en distintas gasolineras me dicen que sólo hay Premium. Empínese hombre!!!! más y más y más y más. Los boletos de avión cuestan una fortuna, los arrendatarios te obligan pagar dos meses de depósito y firmar pagarés por el próximo año pero luego no te pagan ni el puto plomero porque el calentador no sirve... tú lo descompusiste man. De verdad no entiendo nada.
Lo sé... todos me lo dicen, soy una idealista. Una pendejista. Nada va a cambiar nunca, mucho menos si nadie dice nada. Yo aquí desde esta apartada orilla digo lo que pienso y tampoco hago nada con eso, porque nadie me va a escuchar, por lo menos no las personas a las que les queda el saco, y si sí, sería bien fácil hacerme desaparecer. Y tampoco hago nada porque la impotencia es muy cabrona. ¿Te crees muy lista verdad? ¿Y qué vas a hacer al respecto? Hagamos algo contesto yo... luego pienso, si me dedico a hacer eso, a hacerme escuchar, a militar, a formar un movimiento que valga la pena ¿de qué voy a vivir? y entonces la respuesta inmediata es vivirás de la corrupción mami, como todos los que se dedican a eso. Como el puto EZLN/no tuve huevos. Como las madres de la plaza de mayo que lloran frente a las cámaras de televisión y behind the scenes reciben dinero de partidos políticos.
¿Qué creen? La pandemia de los puercos no es nada nuevo. Les recomiendo salir a la calle con tapabocas, pasamontañas, vestidos con hebilla, bota y pañuelo del viejo oeste, coloquen un kotex cubriendo nariz y boca y ocupen las alitas para adherirlo al tabique y la barbilla respectivamente, usen lentes de sol, casco, rodilleras, sombrero, boina, fumen pipa pero en lugares abiertos, beban café en esas amistosas fanquicias que pertenecen a Carlos Slim donde por cincuenta pesos un niño fresa escribe tu nombre con un plumón en un vaso deshechable; puedes escoger y personalizar tu bebida con leche entera, light, deslactosada o deslactosada light. También hay café sin cafeína y té verde cosechado por esclavos en el sur de Asia. O bien puedes beber café de chiapas. Si te lanzas a Filos los pasillos están poblados de los mismos niños fresas pero esta vez alabarán a Salma Hayek dándole la teta a un indio, usarán ropa de batik y te venderán una taza de café del estado más jodido del país por diez pesos. Lo que no saben es que la gente que cosecha ese café lo hace porque las compañías multinacionales han comprado el estado entero y el maíz, los plátanos, las nueces de la india y las almas de los campesinos pertenecen a esas empresas que entre sus chuladas dan una buena mochada a nuestro gobierno federal y trafican personas, por poner un par de ejemplos. Pero estos niños venden muffins de marihuana en los pasillos de la Universidad Nacional, roban libros de la Biblioteca, llevan años sin terminar sus carreras ocupando lugares que otras personas podrian aprovechar, tienen secuestrado el auditorio Che Guevara desde hace diez años y nadie ha tenido el valor suficiente como para sacarlos de ahí. Por Dios!!!! La autonomía nos salió por la culata. Recuerden tomar las precauciones prudentes ante el virus. Así que si usted es un cuidadano de clase media empínese más a la derecha o más a la izquierda, pero empínese de cualquier forma porque ahí le va... quedito, ya casi dos sexenios. Infórmese y piénsele, porque los candidatos a diputados escriben educación con S, Peña Nieto es un joven mafioso más astuto que Al Capone y ni siquiera se deshace de los cadáveres, sino que los deja a los costados de las carreteras federales; el culiado de hacienda sí que le entra sabroso a sus comidas en el San Ángel Inn y con lo del IETU invita las cuentas de todos sus gordos amigos, Ebrard no peca pero incomoda saliendo a andar en bici con su camisa amarilla, así así gana la gente, que no mame por favor, y Caderón un piquete de ombligo con el cártel, un piquete de ombligo con Obama, bajita la mano ya puso militares en las calles y la policía te pide tu identificación saliendo del metro Viveros, ahora Metro Derechos Humanos, porque te ves sospechoso. ¿Y por qué se pone nerviosa la señorita? pregunta el oficial. No sé. Será porque hasta ahora no he cometido ningún crimen a diferencia del asqueroso resto.
Y sí... si pudiera pedir un deseo, desearía que todos los cerdos que no son cerdos mueran de gripe en las próximas 72 horas.

lunes, 20 de abril de 2009

Genealogía de gracias

No sé qué título poner a este post, ya que por enésima vez podría llamarse ir o volver o algo así.
Volví.
Volver es raro... ya tengo bien interiorizado que, sin haber hallado un buen motivo para no heredar el karma de la familia, mi destino es ese, como los que bajaron de los barcos, ir y venir.
Regresar a la CASA GRANDE, digamos la más grande de todas, esta vez pareció natural. No fue un proceso accidentado y obligatorio como llegué a pensar que sería todas las veces. Anoche las persianas estaban bajas hasta la mitad, la habitación era toda nuestra, se sentía aquí dentro la certeza de un hogar que, suceda donde suceda, es inmutable. Se conserva estoicamente ante las crisis económicas, personales, grupales, la salud y la enfermedad, en la alegría y en el duelo.
En la alacena siempre hay comida suficiente como para enfrentar un estado de sitio. Incluso los pequeños lujos que vienen de lejos como las especias y el mate nunca hacen falta. Si alguien va al otro lado del mundo, no tiene que ser alguien cercano; basta con que sea querido, entonces trae, como llevó Colón a los reyes de España, las cosas especiales. Lo que aquí no existe y sólo lo hace por el hecho de que alguenos lo recordamos. Podemos saborear los canelones de la abuela Luci aunque no los vayamos a volver a probar jamás. Y allá, en las alacenas lejanas hay latitas de chiles chipotles que son atesoradas como polvo de oro, costalitos de harina de maíz. De manera fantástica una Megabolsa de Sabritones puede traspasar latitudes y permanecer durante meses brillando en ese altar hasta que se celebre una ocasión especial y entonces la Tía Nachi salga a la aventura con la misión de encontrar una "palta" sureña y prepare un guacamole (que no dejará de serlo aunque su aguacate haya nacido en La Pampa y los limones de la mezla sean grandes y gueros como los habitantes de Inglaterra) y recién entonces, ahora sí se abra esa bolsa y se comparta una comida cuyo sabor, como el día de muertos, no sea lo que importe tanto, sino el espíritu.
Así, el espíritu de todos los tiempos se conserva en este pequeño departamento, guardado en cajitas que adornan la mesa de la sala, en frascos almacenados dentro del refigerador, en abrigos colgados en los clósets. En la alacena que, desde pequeña, ha sido para mí la habitación más segura del mundo.
Hasta hace poco los guardianes del tesoro eran los abuelos; la Nona Lucía que es la última que me queda. Ella cayó enferma y de manera forzosa pero tranquila, mamá y papá, el Tío Eduardo y la Tía Nachi, heredaron esa magna responsabilidad: sustentar un sitio único. El único hogar posible que existirá para nuestra familia hasta que el tiempo termine su novenario.
Creo que está muy cabrón ser padre, tener un lugar como este. De todas las veces que los hijos hemos regresado, dignamente o con la cola entre las patas, siempre es igual. Lo único que cambia es la manera en la que el estado de ánimo de quien vuelve percibe las cosas. Pero esta vez me di cuenta que es sólo eso. Un hogar nunca hace sentir vergüenza a nadie que lo haya habitado. Es un símbolo. Algo que pertenece más a la mitología que a la extraña manera en la que se construye la realidad.
Me alegro de estar aquí. Los planes son otros pero aquí siempre hay espacio para hacerlos, tolerancia, apoyo. Mis padres son todo lo que alguien como yo pudiera pedir de unos padres y sorprendentemente más que eso. Dos seres humanos con una calidad infinita. Es increíble que un día sin querer, uno que es un simple mortal vaya a poder convertirse en eso para alguien. Y es maravilloso que en este cuento el Mago de Oz permanezca tan cerca como la voluntad me lo permita.
"No hay lugar como el hogar".
La abuela Luci decía La casa es chica pero el corazón es grande.
Grande Nona.

viernes, 3 de abril de 2009

Los nietos

El mundo era otro ayer, antes de ayer, antes. No queda nada de eso más que las historias que el abuelo te cuenta mientras calienta el agua para el mate a la hora de la siesta los días que afuera llueve o hace muchísimo calor. La ventana abierta, escoger entre dulce o amargo y las historias sobre la vida de unos hombres que ya están muertos. De dónde venían, por qué, los barcos, a dónde llegaron, qué cosas les pasaron aquí y qué de cosas les pasaron aquí. Hicieron tanto que tú estás aquí sentada en esta silla. El abuelo, testigo ahí a tu lado cebando mate, te sirve uno y te lo da en la mano. Las yemas de tus dedos sienten apenas los bordes de las uñas de esos dedos de esas manos antiguas, iguales a las manos de los abuelos que él recuerda. Te cuenta tan atrás en el tiempo como le contaron a él, padre de tu más grande héroe, héroe de tu padre.
En ese mundo, que era el mismo que éste, vivían unos héroes. Serían de tu edad más o menos alguna vez. Ellos conocieron el hambre y el frío. Sabían cosas de las que tú jamás hubieras escuchado hablar si no fuera porque ellos se las enseñaron al abuelo. Él todavía las aprehendió y a tu padre se las enseñó como se enseña taquigrafía. Tu padre las aprendió. A ti sólo te las enseña ahora como a veces te enseña el dedo anular en el que le faltan dos falanges. Para que lo veas. No vas a aprender nada de nada, no vas a sentir lo que él sintió cuando perdió esa parte ni vas a tener que vivir el resto de tu vida enfrentando la dificultad de que algo te falte. Sólo vas a saber que al abuelo le falta una parte de un dedo de esa mano antigua que una vez fue joven como la tuya. Para ti el hambre sólo existe porque sabes que el abuelo de tu abuelo se llamaba Genesio. El abuelo, que está parado frente a ti, lo conoció.
Mañana va a llover, dice el abuelo cuando terminas de chupar el mate y la cocina se perfuma de nostalgia. Te puede explicar cómo lo sabe pero no puedes aprender a hacerlo ni él puede enseñártelo porque esas eran cosas de otro mundo, al que él perteneció cuando sus manos eran jóvenes, pero esas cosas ya no están en éste ahora que sus manos son antiguas. Hasta ese momento tú no tenías la más puta idea de que mañana iba a llover. Ahora lo sabes y también sabes que nunca vas a poder afirmar que va a llover con un día de antelación y de todas formas no te serviría de nada que te lo enseñe, por eso no lo hace. A tus nietos vas a contarles que tu abuelo tenía un abuelo que le enseñó cómo saber que al día siguiente llovería y tu abuelo y el abuelo de tu abuelo van a existir para ellos en tanto existas tú para contarles esa historia.
El día que te mueras habrá muerto la tataranieta de Genesio Foradini, y habrás sido el último testigo de su existencia. Y un poco antes, cuando tengas nietos, para ellos ya no va a haber ni siquiera una palabra que los vincule con tu tatarabuelo. Empezarán con tus hijos los chosnos y los tátara-tátaras. Ser el tátara-tátara-tataranieto de alguien no es nada. Cuando un abuelo muere, muere con él la existencia de su propio abuelo porque deja de existir el testigo, el vínculo.
Tal vez por la nostalgia o sólo para que lo sepas, el abuelo sigue hablando de su nono Genesio y tira un poco de la yerba del mate que ya se lavó. Y tú lo escuchas y lo miras con toda tu alma: Un día no muy lejano el abuelo se va a morir. Y tú también. Y sin embargo están ahí en la cocina tomando mate los dos juntos, entra el aire por la ventana y a ti no te falta nada.

miércoles, 25 de febrero de 2009

24

Escribí esto hace algunos días. No lo había publicado porque no parecía suficiente. Gracias Benja por las porras y que sea un nuevo comienzo.

Hoy es mi cumple. Pareció una buena fecha para empezar a hacer cosas que no había hecho nunca y continuar haciendo cosas que había dejado de hacer no sé muy bien por qué. Mis dedos están entumidos porque hacía meses que no escribía más de cuatro renglones en la computadora. Qué mal, parece ser. No me voy a justificar. Estuve haciendo otras cosas importantes, entre ellas hacerme pendeja. En todo este tiempo pensé en postear muchas cosas, conclusiones, aventuras, pero nunca ninguna de esas cosas fue más fuerte que la hueva y que mis otras prioridades y ocupaciones. También pensé en lo estúpido de tener un blog. Ser “Blogger”, “Bloggear”… DIOS. Esas palabras no pueden existir. Hay toda una fantochería inútil alrededor de esto. En ocasiones recordé qué cosas significa o significó originalmente este espacio para mí: un sitio en el que publicar mis mambos.

1

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Maaaaaaaaaaam-bó

HEY!

Eso es todo. No hay nada más aquí.

¿Qué más? ¿En verdad será que hay magia? ¿Destino? ¿Amor? ¿Certezas?

Algún día viejo hubiera afirmado que no, pero ahora no me animo. En este breve tiempo he empezado a comprender que a las afirmaciones no hay que hacerlas, hay que dudarlas. Dudar o reventar.

No hay nada más aquí. Estoy yo y es casi de día. Es el día de mi cumpleaños. Nací a las 10:10 de la mañana del 20 de febrero de 1985. No sé qué día era. En mi correo aparecieron mensajes de felicitación desde el otro lado del Ecuador. Hoy me habló Nadia, una vieja amiga, una de las más queridas que jamás he tenido y un día dejé de tener. Hoy me habló María, mi amiga más querida. Ayer la función estuvo estupenda. Hoy no sé si voy a hacer algo con mi familia para celebrar. Tal vez mañana parta un pastel con la compañía.

Las cosas están ahí como nunca antes. Cerca y en vano. Lejos y deseándolas. Algunas combinado.

Quiero comer un pastel de tres leches y soplar veinticuatro velas. Quiero que estén las cinco personas que más cerca tengo en este mundo y que me canten las mañanitas y que todos sepan por un momento hasta dónde quiero a cada uno. Quiero darle un abrazo a mi hermana Caro y suplicarle que todo sea como solía ser entre nosotras. Quisiera hablar por teléfono con mi abuela Luci y que fingiéramos que vamos a vernos pronto, a comer un asado todos juntos, que nada le ha sucedido. Empezar la universidad, escribir para una revista o dos, ganar todo el dinero que puedo ganar, tener una casa con todos los servicios, tres pares de zapatos nuevos, salud y amor.

He ahí todo eso.

Tal vez hacer algún viaje, para que haya aeropuertos también.

martes, 9 de septiembre de 2008

La dirección opuesta

Sábado. La cita era a las 10:30 am en las afueras del centro de la ciudad: mal sitio. El taxista había hecho el recorrido tan rápido como pudo, aunque cuando me trepé al vocho ya era tarde. En el camino, además de contarme un buen chiste, en el medio de la plática plantó un.- Te va como te sientes. ¿Usted cómo se siente?-. Qué contestarle... ¿Le digo que bien o que últimamente siento que me ha ido bastante mal? .- De maravilla señor-. Unos minutos después cobró sus cincuenta varos y se fue.
El edificio institucional estaba ahí, ahí estuvo todo el tiempo que me tomó encontrarlo, a seis o siete cuadras en dirección opuesta de hacia donde caminé en un principio. Cuando di con él ya me dolían las plantas de los pies. Mis zapatos están viejos. Regístrese, suba, primer piso. Era muy tarde para aparecer quitado de la pena a una entrevista de trabajo, casi las once pero pues ya qué ¿No? Sentí algo horroroso y luego subí.
Un gran espacio. Aire de hospital público. El reloj clavado a una columna no tenía pila y perpetuaba convenientemente las 10:30. Bueno... eso estaba bien. El calendario Gregoriano no funcionaba ahí. Justo a tiempo para mi cita. Un par de mesas altas forradas con linóleo, un sillón tapizado con lana azul y enfrente una mesita con una pila de periódicos del día. Largas filas de computadoras armadas de pedazos y algunos jóvenes con esa apariencia que uno conservaría únicamente si tiene un trabajo de fuerzas básicas. Nadie te puede ver ahí. Tal vez ni los que están trabajando alrededor tuyo.
Once de la mañana y gente guardando sus cosas para irse ¿Pues a qué hora habrán llegado? Eso me despertó algunas sospechas... Lugar sin ley. Ninguna estampa de "AMBIENTE 100% LIBRE DE HUMO" ¿A quién en el mundo le importaría que en un agujero como ese siga habiendo viciosos? ¿Contaminadores? ¿Malos ejemplos para la sociedad? Claro que no. Fumando en ayunas y ceniceros rechonchos de colillas.
Los demás aspirantes al puesto iban vestidos de traje oscuro y corbata. DIOS. ¿Qué no leyeron la parte que decía "TRABAJE DESDE CASA"? Obviamente nadie espera que en un lugar como ese alguien ande de traje. Qué orgullosa me sentí de no ir over dressed. Prefiero llegar de jeans a una fiesta de de rigurosa etiqueta. Al menos yo estaré cómoda y puedo llamarle idiotas a las chicas cuyos torsos intervenidos por varillas de corset y cuyos pezones pegosteados bajo un par de Liftys aúllan Sáquenme de aquí. Yo y mis Converse no tenemos queja alguna. Sólo que están viejos.
El cuerpo de trabajo del lugar estaba formado por ejemplares como una mujer despeinada y decolorada en rubio con vivos color verde alfalfa que portaba unas licras y una orgullosa camiseta de los Pumas; un tipo moreno y arrugado que en su tiempo libre bien podría haber sido el chairman de una cadena de narcotienditas, y un humilde nerd quien ya había pagado suficiente derecho de piso como para ser el Dj del lugar. En su playlist sonaban Velvet Underground y Radiohead, parte del soundtrack que cualquiera elegiría para su ópera prima. Nada mal.
De un ejemplar de "El récord" saqué la sección que supongo que se llama Entretenimiento pero no me he fijado. Es la primera vez que me veo en la necesidad de acudir a ella. A lo mejor se titula Evasión de la realidad o los lugares como ese pagan una mensualidad extra para que esa sección sea añadida al periódico, como una atención a la gente que tiene que esperar sentada en ese horrible sillón. No sé si sirve para que uno se sienta menos peor o justamente para que te vayas acostumbrando a la decadencia. Esperé mi turno jugando al Sudoku... cuando me cansé o bien me terminó de dar asco estar sentada sobre esa mugre, me paré a echar un ojo más atento: detrás de archiveros y lockers color gris rata alcancé a ver la sugerencia de algo que en un principio descarté por increíble pero descaradamente fui y me asomé.- Sí-. En efecto era el área de descanso conformada por unos cinco catres. CATRES. Viejos catres, algunos graciosa y aparatosamente doblados como sólo ellos tienen la cualidad de hacerlo, intentadno no estar ahí sin lograrlo en absoluto, poniendo gran énfasis en su carácter ortopédico, militar, pobreza extrema. Y otros más que eso eran la cama de alguien: cobijas extendidas y gruesas que a juzgar por lo que llamaremos "Percusión" no pueden haber olido nada bien. Pero sin duda había un ser humano que dormía ahí porque había puesto especial cuidado en estirarlo todo y hacer ese revés propio de las camas de hotel, cuando muestran el emblema bordado con cinco estrellas en el dobladillo de las sábanas. Yo hubiera hecho lo mismo si fuera mi cama... No lo es Lu. Piensa que no lo es .- ¿Lucía?
.- Ehhhh ¿Sí?
.- Pasa por favor.

La mujer habló. De cinco de la mañana a una de la tarde. 70 notas mínimo. Un promedio de $2 pesos por nota. Desde tu casa...
OK. $140 pesos diarios. Ocho horas de trabajo. Voy a estar en piyama sentada en el comedor de casa. Pero lo más probable es que si me echo un palomazo cada vez que aborde una unidad de transporte colectivo junte al menos la mitad de eso, con la diferencia de que podría continuar durmiendo por cuatro horas más cada mañana, lejos, muy lejos de ese catre furioso de pulgas, en mi propia camita con sábanas limpias de color azul.
La prueba dura una hora. Consiste en ocupar un asiento ante una de esas PCs y escribir la sinopsis de cinco noticias publicadas en la edición matutina del ESTO. El secretario de Hacienda, las inundaciones en Chihuahua, la demolición del Toreo de Cuatro Caminos y dos más que no retuve porque mi psique conserva todavía algunos de sus mecanismos de defensa.

Salí de ahí pensando que el trabajo "NO ESTABA MAL"
!!!!!!
¿Qué es lo que no estaba mal? Si esa era mi reacción ante lo que me acababa de pasar, todo marchaba bien excepto mi autoestima. Si aceptara ese trabajo, en un santiamén todo lo bueno que hay a mi alrededor comenzaría a tomar la apariencia de ese sillón, del cabello de esa mujer, de la instalación de luz expuesta de esa oficina.

Descubrí que uno de mis dientes se está manchando por fumar tanto. Tengo una ampolla gigantesca en el pie izquierdo porque mis zapatos están muy viejos. Mi peinado se asemeja a un casco del escuadrón Robotech. Mi tratamiento anticelulitis se está por terminar; y pensé si realmente lo que necesito es tener un trabajo cualquiera, tan vulgar como ese, o debería correr justamente en la dirección opuesta. ¿No dijo el taxista que te va como te sientes?
Entonces me cepillaré los dientes seis veces al día, buscaré unas plantillas para reparar mis zapatos y caminaré cada vez que vaya con tiempo de sobra rumbo a algún lugar. Ahí es donde hay que concentrar el esfuerzo. En comer papaya, tallarse con esponja, visitar a un amigo, reír y amar, fumar menos, cortarse el pelo, echarle ganas, despintarse las uñas de los pies, escribir algo, sentarse en el parque, comprar un caramelo, encender una vela, decir dulces sueños, sentirse bien.

jueves, 31 de julio de 2008

La travesía

A este arrullo nunca le hace falta que las magnolias respondan el llamado de ninguna voz. Será el odio limpio, exhalación de mis cuadernos llenos, quien diga qué habrá que dejar sin nombre o el llanto corriente formando apenas una mancha, ni una pluma, ni un candil.
A oscuras sobre la calma exprimida, una vela se enciende y se iza, se derrite y remonta el magma pétreo expulsado del corazón. Un río maduro baja en cascada los peldaños de arcilla con los que fue horneada mi vida y un par de hojas reverdecen en el mástil. No es que sea otoño: dar un paso en la dirección contraria es igual que haber andado la circunferencia entera del mundo, y los barcos fueron pensados para no salir volando por ahí de manera aparatosa.
En tierra firme las culebras urden poros en el lodo y los caracoles van a dar contra fanfarrones comensales de apretados labios. Que ellos coman y oreen sus tubérculos.
Mi camarote sólo ha escuchado al Victoria dividiendo las aguas de un mar blanco tejido por las anémonas. Si alzo la mano levanto brazadas de granos de arena, embriones de perla, confites para las almejas, lenguas de ostra, paladares marinos. Mi saliva dulce apacigua la hora en la que el sol se bebe cualquier sombra; con los años he trazado las rutas de navegación en los mapas al dorso de mis manos. Si se avecina algún mareo, recostado boca abajo enumero peces con alas hasta quedar dormido y cuando hay tormenta me lavo la espalda curtida, cubierta de escamas.
Se está bien aquí.
Sólo extraño en ocasiones el jugo que crujía al arrancarle el olor de una flor al pasto húmedo. Las espigas de trigo seco y el sonido del viento separando el salvado de las semillas. Sentarme a la orilla de un estanque y escoger un guijarro, lanzarlo al ras de la superficie y que se deslice tocando los círculos de una escala hasta hundirse hueco en el agua tensa. Alzaba a los niños pequeños y los llevaba en hombros jugando al caballo y los jinetes. La luz del faro con su uniforme a rayas. Caminar en la fresca noche de un verano por las calles de adoquines, comprar una cerveza y tomarla en la banqueta fumando un cigarrillo viejo. Un gran plato de tuétano. El sabor del sudor de una muchacha y asistir a un entierro.

viernes, 18 de julio de 2008

Los mudos

Anticipo el ápice y cómo alcanza mis ojos con un punto. Retengo el titubeo callado, el asombro. Mi puño respira. Quieta y de la sangre me destila lo grave de la memoria, luminosa arena. Escalones de piedras de miel y ligeros quebrados. Las cavidades pierden a gotas el flujo celeste y debajo de la lengua un arcoiris diminuto anuda la transparencia de mi pulso. Condensados, nubes negras que sonríen en gajos nos vamos por la alcantarilla. Por qué no. Probaremos qué tan hondo se lleva la vida arraigada revueltos en agua con sal, arrastrados por la fuerza de una perla, sostenidos por la forma centrífuga de avanzar hacia adelante.
No te extingas Ventana, tornasol burbuja no nos lleves, que mi pulso no tiene nada que darte tobogán, no nos tragues, no te alejes.
Llévate mi voz. Anda vete, somos tercos. Con lo que quede haremos lo mejor posible.
Tejeremos en silencio. Palpitando. Abrazados, creciendo.