martes, 20 de abril de 2010

Auto sacramental I

Orgullo: Cuatro en lingüística sólo es la excepción que confirma la regla: lo que mejor te sale es comenzar de nuevo.

Humildad: Sí, eso o que eres una estúpida.

Orgullo: No, no. No puede ser eso. Acuérdate: tú eres una chica inteligente, sensible, audaz.

Humildad: Insegura, lenta…

Orgullo: Bueno… pero son cosas que no son importantes. No significa nada sacar un cuatro.

Humildad: A mí me importa.

Orgullo: ¡No te importa! ¡Sólo te haces la víctima! En el fondo sabes cuáles son las cosas importantes.

Humildad: ¿Tú me vas a decir a mí de las cosas importantes? Esto sí que no me lo esperaba.

Orgullo: Sí. Te voy a decir. No me importa que creas que soy un pendejo. No lo soy. Sirvo de mucho. Estoy aquí por la esperanza ¿Qué no ves?

Humildad: No, no, no, no. No. A ver… un poco de historia, querido. YO estoy aquí por la esperanza. “Los últimos serán los primeros”. No sé si te suena.

Orgullo: No. No puedes. No puedes salir con una mamada de esas. ¿Qué tienen que ver contigo esos fundamentos? ¿Me vas a decir que todo es culpa de unos putos libros?

Humildad: Ah, ¿Y tú? “La Esperanza”. No te la jales man. Te estás pasando para el otro lado. Ese es MÍ lado.

Orgullo: ¡Eso de los lados es una mierda! ¿Por qué tengo que ser malo? ¡No soy malo! ¿Quién lo dijo? ¿Por qué todos le creen?

Humildad: No te pongas así. Se supone que esa es la verdad. No digo lo de los libros… no son los libros sino la verdadera verdad. Las cosas que uno sabe que están bien.

Orgullo: Pero, a ver… ¿Entiendes que me estás diciendo que tengo que pensar que yo pertenezco a ese otro lado?

Humildad: Eso te estoy diciendo. Es como es.

Orgullo: ¿Cómo podría pensar eso de mí mismo?... Aunque todos lo crean… Si yo creyera en eso no podría existir. No soportaría.

Humildad: Pero se supone que tú… Que a ti no debería importarte. Vaya, dicen. Decían que a ti no te importaba nada de eso.

Orgullo: Sí… se supone que así debería ser.

Humildad: ¿Qué tienes?

Orgullo: Nada. No tengo nada. Es que, si de verdad existe “La Verdad”, no entiendo cómo ella pudo creer que unos pudiéramos estar sólo de un lado. Por qué puso ese estúpido límite entre las dos cosas. Arbitrariamente.

Humildad: No sé. Se supone que ella sabe. Por algo debe ser. En última instancia siempre queda la posibilidad de elegir de qué lado ser.

Orgullo: ¡Elegir! ¡Chingada madre! ¡Ese es el puto problema! ¿Por qué carajos hay que elegir? ¡No se puede empezar nada sin elegir! Es como un jodido truco. No es cierto que uno escoja nada. Estamos y somos antes de haber tomado ninguna decisión. Además, ¡Cómo podemos elegir si sólo hay dos caminos que conducen al mismo sitio! Se le hizo fácil. Se le hizo fácil pintar una raya y ponernos a unos de un lado y a otros del otro. Creyó que simplificaría las cosas pero no lo hizo. ¿Quién le dio a ella el derecho de decidir eso? ¡De decidir por nosotros! Si hubiera un consenso, si a todos nos pareciera bien eso. ¡Incluso así! ¿Ves? Está todo mal desde el arranque.

Humildad: ¿Dices que, si todos estuviéramos conformes, incluso eso probaría que el duelo no tiene sentido?...

Orgullo: Sí.

Humildad: Sí… puede ser.

…

Humildad: ¿Sigues ahí Lucía?

...

Humildad: Perdón… Nos desviamos un poco… Si quieres, vete… Cuando arreglemos esto te avisamos… ¿Va?

jueves, 11 de marzo de 2010

Diálogo tipo

Ayer tuve un examen oral de Problemáticas de la literatura. ¡Chan! Dios mío… Qué carajos es eso. Leí unas fotocopias que ya había leído y no había entendido nada. Las leí, las subrayé, acomodé unas frases con unos títulos en una ficha bibliográfica y les expliqué lo que entendí. Me resultaba increíblemente invulnerable la cara de palo de la profe, que se sentaba extrañamente cerca, al lado del chabón que revisó mi trabajo en cuyos ojos traté de apoyarme el resto del tiempo, tratando afectadamente de también hacer referencia a los otros dos ayudantes alumnos, uno a mi derecha y otro a mi izquierda, porque sus sillas ocupaban espacios atrás de la mía.

Si yo miraba para el frente veía a la profe enmarcada, como diría Trépliev, en un pedazo de pared color ocre gris.

Hablé durante seis minutos más o menos. Después de explicar el último punto de mi fichita, cuando sentí que había terminado lo hice. La profe miró su reloj y sugirió algo como que qué bueno que había terminado porque ya era hora de cortar. Yo pensé, sí… ya se había acabado el tema. Después ella tomó la palabra y me dijo un par de cosas que se suponía que yo tenía que haber sabido. Y después sonrió un poco y miró alrededor. La luz que entraba por la ventana le dio en la cara y miró para afuera, que hay una plazoleta. Parecía que había un balón flotando en algún lugar. Conversamos un par de cosas todos los que estábamos ahí. Cruzamos dos o tres palabras. Me hicieron un par de notas acerca de mi trabajo escrito, una de ellas fue que tengo que usar más términos técnicos y ser precisa en la terminología. ¿Dudas? ¿Comentarios?

Freud no inventó nada. Siempre que yo he ido al doctor ha sido así.

.- Dígame doctor: ¿Cuál es mi problema?

El doctor es una especie de tío. Un tipo que decidió mudar la mesa de su cocina a la oficina.

* ¿Alguna vez ha tenido la sensación de que le pican bichos o parásitos que en realidad no le pican?

.- Eh… bueno… ¿Cómo podría saberlo?

* ¿Lo ha sentido?

.- No, no creo haberlo sentido, bah, me pica a veces algo, no sé, pero me pica nomás. O sea, me rasco.

* Ajá. (Pausa)

.- Oiga doctor… ¿Y hay alguna manera especial de lavarse las orejas?

* No. Con el dedo, supongo.

Enjabone su dedo y páselo por la oreja ¿Eh? Así, qué sé yo.

No por adentro. Por adentro no es necesario porque se limpian solas.

.- Sí ¿no? Qué buena onda.

Bueno pero a mí a veces me pica por adentro.

* Bueno. En ese caso tendría que usar el antibiótico. Pero sólo ese día. Una gota. Nada más ese mismo día y en ese momento.

.- ¿El frasquito ese que usted me dio? ¿Con las gotas?

* Sí.

.- ¿Yo lo uso cuando crea que es necesario?

* Sí.

(Lo interrumpo)

.- ¿Y lo interrumpo en seguida?

* Sí. Tal vez lo necesita. Sólo en ese momento.

.- Mh…

A veces uno se pregunta cómo hay gente que pueda saber eso ¿no? Hay gente para todo. Hasta hay una canción de Calle trece que dice eso.

¿Siente que estuvo bien que le viniera a ver doctor? ¿Cree?

* Sí. Sí… Creo que sí.

.- Una última cosa doctor. Porque veo que usted se depila también las cejas. ¿Sabe en quién puedo confiar para que me realice ese procedimiento?

* Sí. Ya mismo le llamo a mi hermana y le copio el teléfono.

Lo acompaño afuera.

jueves, 25 de febrero de 2010

Los navieros

Como en un cuento de espantos, un pensamiento gótico tomó por rehén su lucidez. Así llegan estos, como peces hambrientos, enguyendo todo lo que hallan frente a sus bocas.
Conoció algunos que habían creído encontrar el sentido de la vida resguardándose bajo el título de genios. Esa clase de humanos que se colocan sobre los otros, atribuyéndole a una lógica pesimista su coherente montaje para la comprensión de todas las cosas. Desde su punto de vista sólo mentían; hacían quedar a los demás como idiotas fundamentando haber entendido el universo. El capitán sospechaba que, más que entender, se habían dado por vencidos. Bastarse a sí mismo para justificar la vida era de una soberbia extrema.
Estaban también los que no importan. Esos a los que se les podría tachar con una cruz y súbitamente desaparecerían del mapa, cayéndose por el borde hacia el vacío. A veces él mismo se sentía de ese modo, inocuo. Incapaz de contemplar a una tortuga, recibir un abrazo o hablar con dios.
Pero hay seres que por uno u otro motivo deciden darle importancia a otros y, desde niño, el velador del faro lo había elegido a él entre todos los demás niños del pueblo para que fuera su aprendiz. Frotándose un empeine con la planta del pie, mirando hacia abajo, cuando todos se hubieron ido, él preguntó al adulto.- Por qué yo. Hay muchos otros chicos, pensaba. Los que tienen bicicletas son más rápidos, el hijo del albañil es fuerte: lleva carretadas de ladrillos todos los días. Podía pensar al menos veinte buenas razones para darle el lugar a otro chico. He observado cómo miras el mar-. Le dijo el torrero.- Eso me gusta de ti-. Eso lo hizo sentir especial.
Durante su vida encontró, no muchas, personas diferentes que lo hicieron sentir especial por diversos motivos y él también halló cualidades hermosas en toda esa gente y a lo largo del tiempo se convirtieron en sus afectos. No importa que uno no sea especial. Lo importante es que haya otros capaces de descubrir en uno formas nuevas de ser. Rasgos que nos conecten y a la vez nos distingan.
Descubrir los encantos de la empatía lo involucró en un mundo donde el sentido de las cosas recaía en eso. Tuvo maestros, estuvo enamorado, hizo amigos que quiso como hermanos. Y gran parte de su juventud y su vida adulta se construyó sobre esos cimientos. Tampoco tardó en darse cuenta que de la mano del cariño conviene la decepción: podía recordar tardes lluviosas, sentado en las escaleras de un callejón suplicando a voces a la tormenta para que lo lavara del todo, que lo lloviera entre lágrimas y mocos convirtiéndolo en el puro plasma que la tierra caliza no tardaría en filtrar hasta las profundas cavernas de la tierra. Y entonces creía estar seguro que aquel llanto era culpa de la mujer, del traicionero o del que toma las cosas a la ligera pero conforme arreciaba el agua y él se imaginaba haciéndose parte de la corriente que bajaba hacia el mar, lloraba con más vehemencia sintiéndose solo, aunque fuera de agua. Aunque fuera lo que fuere. Conmovido por una angustia más viva que su propia sangre y arraigada en el alma. Descubriendo que el alma es eso que hiere. Uno mismo con su conciencia de sí. Confundido ahora entre los que se sienten únicos, los que son y los que no lo son.
Todos estos años han pasado y ahora ese ímpetu oscuro como un cofre mellaba el filo de su mente. Incluso sabiendo que dejarse caer al foso sólo conduce más adentro, tratando sin eficacia de asirse, de procurarse primero del recuerdo de esos otros con los que había conocido la dicha y la gracia, descartándolo por lejano, por trunco, por finito, inasible él siquiera por el valor que esas otras almas le hubieran atribuido que no importaba ya, incapaz de asignarse con algún rasgo que él y sólo él pudiera encontrar en sí mismo para cobrar importancia, para convencerse de su propia trascendencia. Qué hace ahora solo en aquel buque en el medio del agua y qué se supone que vale la pena de esta travesía.
Pensó en los muertos. En sus padres y sus abuelos. Tuvo miedo como si fuera un niño. Quizás la muerte hiciera cesar esta vacuidad. Esa era la única dirección que nunca había tomado y cualquier rumbo cuando uno lo fija, espera que le conduzca lejos de las tinieblas.
La Victoria rugió su quilla contra las olas. Bajo ese artefacto de metal, bruñido por los brazos de cientos de hombres, se hallaba el infinito mar.

domingo, 14 de febrero de 2010

Abordando

Hay varias teorías que dicen que los seres humanos APRENDEMOS las estructuras. Casi creería que en realidad TODAS las teorías dicen eso: Que al nacer somos unos “animalitos”; dicho esto desde una incapacidad absoluta de observación y comunicación con el resto de las especies animales que habitan nuestro planeta, que, para quienes no se hayan dado cuenta, son igual de grossos que nosotros; unos seres inútiles, carentes de facultades cognoscitivas e incapaces de saber dónde carajos estamos parados, quiénes somos o por qué.

¡Mentira! Hasta a algunas neo mamás de esas que no están interesadas ni en pujar para tener un hijo he escuchado diciendo que le hablan a su bebé y siente tal cosa y siente tal otra. Supongo que Hegel o Sócrates se dieron a la tarea antes que yo de valorar si sentir es igual a pensar, o igual a saber, pero esta no es la primera vez que vamos a disertar sobre una pelotudéz. Nada de lo que diré a continuación se me ocurrió a mí primero, para los que todavía duden de su carácter único en el universo.

Sentir, imaginar, percibir la posibilidad de que a partir de nosotros aparezcan mundos factibles ¿No es la escencia misma de todas las cosas?

Las células llevan dentro suyo la posibilidad de reproducirse: de quedar representadas en otro que será igual a ellas prácticamente, sólo que ocupará otro espacio y se desarrollará en otro tiempo. Y además trabajan, SON, para lograr este fin último, perpetuarse a sí mismas, depositan su energía completa en eso.

Parece medio hippie esta intromisión en el ámbito del “todos somos iguales”, pero este tipo de cosas a veces me brotan como una necesidad de confesión. Siento, creo, pienso, percibo, que somos iguales a Todo. No a las demás personas, no a dios, no a las cosas tangibles, al gran artilugio que se implementó en un cosmos justamente organizado para que la vida, suceda.

Otra frase muy libertina: “todas las cosaaaaaaaaas están vivaaaaaaaaaaaas”. Ya no se sabe si es filosofía de los vedas o la letra de una canción emo. Pero ¿Ven?... vaya, está ahí...

Bueno chicos: es eso, qué se yo. Esto podría ser una novela, un poema épico, pero queda aquí. Todo(s) estamos de una manera semejante aquí. A veces da bronca. Otras es como ir acompañado por una luciérnaga en un pasillo infinito y oscuro.

Quédate conmigo, pensaríamos decirle.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Prólogo

Ya tiene rato que Al Gore se ganaba a las audiencias del mundo con su documental sobre el calentamiento global. Nunca jamás había conocido una actitud más omnipotente que ésta en la que se ponen las personas cuando afirman que "Estamos destruyendo el mundo". Lo he escuchado tanto últimamente que me parece poder ver cómo un desvarío de algún megalómano de pronto se convirtió en una serie arrasadora de pruebas irrefutables filmadas en HQ y una histeria colectiva honestamente muy boluda de grupos desinformándose los unos a los otros. Y todo alrededor nuestro está contaminado por hordas de gente estúpida con un poquito de poder generando pánico entre la otra parte de la población que es tan estúpida como ellos.
Si enciendes la tele, lees la prensa, deambulas en internet o intentas realizar alguna acción a traves de la cual busques encontrar recorrer un poco la cortina de tu propio oscurantismo sobre la situación actual del mundo, lo único por encontrar es un licuado en el que se combinan el colmo de la decadencia hippie, un new age intervenido por la física cuántica y el combo de dirigentes políticos mas freak de toda la historia.

1.- Roberto Micheletti, Michelle Bachelet, Cristina Kirchner, Evo Morales, Hugo Chávez, Felipe Calderón, todos ellos presidentes de las naciones que más han dado de qué hablar durante los últimos años en Latinoamérica, son cazafortunas enfundados en los disfraces más diversos y temibles. Si Darth Vader se sentara a tomar el desayuno con ellos, haría quedar a George Lucas como un creador de villanos de cuarta. Tal vez muera sin dejar rastro a causa de lo que voy a decir a continuación, pero en esa mesa a la que Vader ni siquiera está invitado, la mayoría ordena largas líneas de coca para abrir el apetito y no hace falta ser un gran terapeuta sistémico para mirar a los ojos de los comensales y darse cuenta de que les faltan algunas canicas en el frasco. Las tres maneras en las que Aristóteles alcanzó a predecir que se degradarían y corromperían los regímenes políticos parecen piropos si analizamos las condiciones económicas, sociales y culturales en las que se encuentran los pueblos gobernados por los personajes del circo. Un neo nazi centroamericano, una Isabel Allende resentida, un injerto de Moria Cazán y Mirta Legrand que se cree Evita, un mestizo que utiliza las raíces de su cultura para meterle el dedo a su propio pueblo, un soldado raso carente de moral embravecido por la merca y un junior neoliberal del Opus Dei que en su plan Telcel tiene llamadas ilimitadas a los jefes de los cárteles y se manda mensajes de texto con sus amigos pedófilos tratantes de blancas. OMG!!!! La frikipedia con todo y notas al pie.

2.- Hace un par de semanas caí en la trampa y me chuté 2012 con John Cusack. Anoche la rematé con un documental del History Channel acerca de Nostradamus/el calendario maya/ el 2012, esos tres temas meneados aleatoriamente en un gran sinsentido de "ciencia" e interpretaciones piñata. A la película no vale la pena dirigirle más tiempo que ninguno y al escribir esto mismo ya siento que mientras lo hago ya perdí una parte valiosa de mi vida. Respecto al pseudo documental (no tiene ninguna cualidad que le merezca ese nombre) sólo entendí que un señor que vivía en la época de la inquisición quizá escribió un libro que quizá se encontró recientemente en el que figuran siete dibujos que quizá tengan algo que ver con lo que una serie de locos esquizoides han interpretado que quizá la cosmogonía maya hubiera contemplado que quizá en el año 2012 habría quizá una modificación en el curso del desarrollo de la propia cultura maya, suceso al que todos se quiren sumar sin comprender en absoluto que cuando los Mayas crearon una mitología y una línea del tiempo lo hicieron pensando en su propia cultura y ninguno de nosotros tiene vela en ese entierro a menos que viviéramos en el territorio conformado por la antigua Mesoamérica, lleváramos apellido Balam, Dzul o Can y hubiésemos nacido mayahablantes. Queridos míos, güeros del mundo titulados Doctores por universidades extranjeras permítanme decirles un secreto: ningún sacerdote ni astrónomo maya pensó jamás en ninguno de ustedes, pelotudos egocéntricos. Cuando uno de esos hippies Dr. en no sé qué madres habla de la desaparición del pueblo maya dan ganas de putear a los cuatro vientos. Los mayas ahí están. Hay al menos un millón trescientas mil personas que conforman el pueblo maya actualmente. ¿Desaparecieron?. ¿Acaso hay algún pendejo que se atreva a decir que los egipcios desaparecieron sólo porque no hay unos señores con tocados chistosos sembrando trigo en los alrededores de la Esfinge?. Chale man. Y además cuando se habla de los mayas en ese tipo de documentos andrajosos siempre aparecen unos re-enactments de actores morenitos con penachos de utilería y líneas de color azul pintadas en la cara, como si no pudieran irse a Quintana Roo y sentarse en una plaza durante quince minutos y pedirle a al Sr. Balam y a su familia si les permiten hacer una toma de ellos para ilustrar al pueblo maya en el History Channel. Ah y por si fuera poco siempre hay alguien "salvajemente" decapitado para ofrecérselo a los dioses. Es verdaderamente críptico que vivamos en la era de las comunicaciones y haya culiados que se atrevan a hacer afirmaciones de ese estilo. Ya quisiera que charlaran diez minutos con algún miembro de la comunidad maya y le pregunten lo que piensa acerca de la pelicula de Mel Gibson, o bien del famoso fin del mundo. El pueblo maya ha atravesado por numerosas etapas en la una línea del tiempo histórica trazada, como en cualquier cultura, por períodos de acomodo, esplendor y decadencia y en cuyo curso el año 2012 significa el término de una etapa y el inicio de otra. Punto. Nada se esconde detrás de esas cosas, inmundos fans de la mamada... nada.

3.- ¿Y qué me dicen del furor autosugestivo producido por Rhonda Byrne? Eso sí que es un secreto: Una señora que no se ha hartado de escuchar Enya, de decolorarse el pelo y peinárselo con secadora y spray o usar hombreras, que de hacer programas de radio y leer un libro de Stephen Hawking resultó la gurú de todas las mamás de mis coetáneos. ¿Es que cuesta más barato un ejemplar de El secreto que uno del Tao Te King? No. ¿Entonces? ¿Quién le dio a esa mujer el título de filósofa? Ahora resulta que un escritor de bestsellers de autoayuda es un gran filósofo. Autoayúdense por favor.
¿Y Ronald Hubbard? Un beatnik frustrado porque su imaginación nunca le dio para contar una historia y lo único que pudo hacer es compilar su gusto por la ciencia ficción y su síndrome post traumático en un libro de reglas. Si Hubbard hubiera tenido un poco más de amor propio tal vez hoy sería considerado uno de los escritores de ciencia ficción más chingones del siglo veinte, por lograr que su obra literaria se convirtiera en una secta, y Philip K. Dick se hubiera rascado la cabeza en su escritorio contemplando un ejemplar del Libro uno preguntándose cómo ese hijo de perra enloquecido por la guerra logró burlar al mundo entero. Pero resulta que no es ni broma ni cuento; al tipo se le zafó la chaveta y ahora hay no sé cuántos millones de personas en el mundo sometiéndose a sus leyes y perdiendo el tiempo de su vida en recrear durante muchas horas al día lo doloroso que es ser un ser humano. Me muero de miedo chicos.

4.- Y nosotros aquí. Contemplando a guevo todo esto. Resulta que sin haberle dedicado voluntariamente ni un solo segundo de mi tiempo a la materia, llevo en mi cabeza datos, nombres, chismes. Tantos que me dan ganas de vomitar. Madonna se divorció, no sólo eso sino que poseo tatuada en mi mente una polaroid de su entrepierna que a pesar de las sentadillas ya no está como para que la ande mostrando. No sé. Snoop Dogg es director de películas porno, por ejemplo. ¿Cuándo me enteré de eso? ¿Quién me lo dijo y por qué? Si lo leí en algún lado, ¿En qué tipo de pulbicación se discute sobre esas cosas? ¡Ricardo Fort! ¡Conozco su cara! ¡La gente habla de él! ¡Está en la portada de una revista! y todos los días, esperando el trole lo veo con su cara deforme y su cuerpo anabólico y no sé cómo sacármelo de encima. Y no me importa pero resulta que ahora mismo estoy hablando de él y no me interesa pero ocupa un espacio de mi cerebro. Ahí tienen, escritores de ciencia ficción, una verdadera trama de agonía y desesperación. ¿Qué haremos con todo esto? ¿Quedará lugar después en nuestras almas como para acomodar lo que verdaderamente importe? ¿O seremos cada uno un terabyte de la gran base de datos de la frikipedia y los tesoros que la vida nos regale nos pasarán inadvertidos?

Simplemente hay veces que me siento a escribir, que debería parecerse a meditar, y lo único que hallo es ese manantial inagotable de mierda humana que en algún momento de la historia comenzó a convertirse en lo suceptible de ser contado, publicado, filmado, fotografiado, debatido. Quisiera saber cómo pasó esto. Tal parece que conforme el tiempo transcurra, cada vez va a ser más difícil hallar tesoros y ni hablar de crearlos. Ojalá con el advenimiento del fin del mundo todos esos pajeros se metan un tiro entre ceja y ceja. Ojalá que si hay algo de cierto en que empieza una etapa nueva sea una en la que haya un poquito más de noción de los valores humanos. Pero tal parece que no va a ser así. Que lo nuevo, queridos míos, no sé qué nombre le vamos a poner, en la década que nos espera ese será el desafío: lograr acercarse a lo sublime mientras el mundo se vuelve un sitio cada vez más vulgar.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Epígrafe

Los días de nuestro calendario gregoriano se vuelven cada vez más largos y las noches son claras. Orión brilla tanto que el mismo Zeus, si pudiera verlo desde aquí, lo envidiaría y al mirar la Cruz del Sur me parece como si fuera yo quien estuviera parada justo en la intersección de los puntos cardinales. Así, también están los días en los que no encontraría nadie más pendejo que yo sobre la tierra ni buscando entre los que intentan emprender el vuelo prendidos de la cola de un papalote. Fray Servando en El mundo alucinante visita un lugar guiado por un príncipe. A veces uno sólo está de viaje y camina entre los poetas y las orgías intentando que nada le perturbe. Pero cuando te despiertas el viaje ya está hecho y una cosmogonía tan nítida es imposible de olvidar.

Dentro de tres meses cumplo veinticinco años. Veinticinco es un tratado completo de semiótica. Apenas ahora se me ocurre pensar que a lo mejor había cosas que hacer antes de que eso sucediera. Cuáles no sé; tampoco es cuestión de vivir insatisfecho. Y mientras me percataba de algo que termina, escribí el título en esta hoja en blanco.

Estamos en diciembre y soy de esas personas tan retro que conservo la necesidad de escoger este momento en el tiempo para hacer una recapitulación. El 2009 ha sido probablemente el año en que más horas he pasado durmiendo y en que menos horas he trabajado. Ignoro también si en todas esas horas de sueño me acurrucaba mirando hacia la pared buscando olvidarme de los cíclopes tendidos a mi derecha o en realidad los otros son un reflejo tan bello y perfecto de nosotros mismos que al contemplarlos con luz de sala la materia se nos hace náusea y quisiéramos ser sólo alma y descansarnos del quehacer tan fatigoso de tenernos sólo a nosotros mismos, único hecho para el cuál el albedrío no conduce hacia ninguna dirección.

No es que esté cansada: es muy fácil apresar mis propias nociones ingenuas entre el pulgar y el índice y aplastarlas como a una polilla. Y si alguna vez dije estar cansada de algo hoy puedo acudir a la vulgaridad de la entropía: No estoy cansada.

Podría pronunciar el discurso del héroe mediocre porque la esperanza es un boomerang lanzado con furia para que se estrelle en el parabrisas del horizonte: le has gritado a Dios que se vaya a la mierda y te has secado las lágrimas con un kleenex, con un pañuelo, con el trapo de la cocina, con la toalla en la que te tiendes a tomar sol, hasta que de tanto llorar te sale sangre por la nariz. Y metiste todo en una bolsa y la pusiste en un estante para que no perderla hasta que un día dijiste.- Basta de guardar esta basura-. Y le hiciste un nudo y la metiste en la caldera y permaneciste detrás del vidrio mirando cómo se incineraba. Después juntas las cenizas con una pala y las metes en una urna hasta que un día pasas por el comedor y te preguntas qué carajos hace un frasco con polvo arriba de mi linda chimenea y lo coges con las dos manos, te pones el impermeable y agarras un taxi. Lléveme lejos. Una vez ahí caminas hasta la mitad de un puente bajo el que corre un río revuelto de fuerza y agua dulce, quitas la tapa y tiras las cenizas. El viento las teje en el aire y después caen, se mojan y se las bebe el agua. La urna también la arrojas y se revienta en el fondo del río. Se acabó. Las nubes negras del Oeste que siempre te pareció estaban lejos, ahora están justo arriba de tu cabeza y de pronto llueve.

Todo eso pasó y vas caminando despacito hacia alguna avenida cuando un objeto sólido te golpea en la nuca. Varios días después brincas de la cama de la sala de recuperación sin entender cómo llegaste hasta ahí y cuando recuerdas todo y tu respiración se calma ves que en la mesita de luz está esa enorme pieza de madera que una vez alguien te dijo que no perdieras nunca.


Quién sabe si uno alguna vez comprende que no importa cuántas veces creas haberte deshecho totalmente de tu propia pulsión de vida, mientras no te decidas a pegarte un tiro en la cabeza, un día vas a descubrir que está otra vez ahí.

Y el héroe, mitad ternura mitad absurdo, que se sube al podio para intentar decir algo con el boomerang bajo el brazo, no encuentra ni una sola palabra que valga la pena de ser enunciada. Porque la gente de su pueblo en verdad es una casa vacía, parecida a la de todos los otros héroes, habitada únicamente por él, quien; cualquiera que haya sido la proeza; entiende que no es menos o más grande que otras porque todos tenemos una vida.

A veces releo las líneas que escribo y les encuentro parientes de libro de autoayuda. Cuando las moralejas están implícitas no hace falta ponerlas en ningún lado y si además carecen de trasfondo moral incluso dejan de ser aquello que son.

Y así empieza cada historia, con alguien que ya sabe algo, que va a olvidarlo para luego acordarse de que lo sabía y preguntarse si en realidad es posible trazar el camino como una línea recta o el principio (que siempre parece un final) en realidad es lo único susceptible de suceder.


* Gracias a Jose por regalarme el capricho de la esperanza.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Montaigne

De los mentirosos

No hay ningún hombre más desacertado que yo para hablar de memoria, pues es tan escasa la que tengo que no creo que haya en el mundo nadie a quien falte más que a mí esta facultad. Todas las demás son en mí viles y comunes, pero en cuanto a memoria me creo un ente singular y raro digno de ganar reputación y nombradía. Además de la falta natural que experimento (en verdad vista su necesidad Platón hace bien en nombrarla diosa grande y poderosa) si en mi país quieren señalar a un hombre falto de sentido, dicen de él que no tiene memoria; cuando me quejo de la falta de la mía me reprenden y no quieren creerme, como si me acusara, de falta de sensatez: no establecen distinción alguna entre memoria y entendimiento, lo cual agrava mi situación, pero no me perjudica, pues por experiencia se ve que las memorias excelentes suelen acompañar a los juicios débiles. Equivócanse también no haciéndome justicia, en el respecto siguiente: quien como yo no sabe hacer bien nada, aparte de ser excelente amigo, ve que para ellos las mismas palabras que acusan mi enfermedad representan la ingratitud; forman idea de mi afección por mi memoria, y de un defecto natural hacen un defecto de conciencia: «Olvidó, dicen, esta súplica o esta promesa; no se acuerda de sus amigos; no se ha acordado de decir, hacer o callar esto o aquello por la estimación que me tiene.» A la verdad, yo puedo fácilmente olvidar, pero dejar de cuidarme del encargo que un amigo me ha confiado, no lo hago nunca. Que se disimule, pues, mi defecto, sin hacerlo consistir en malicia y mucho menos en una malicia que se opone abiertamente a mi carácter. Algo me sirve de consuelo en esta falta de memoria el convencimiento de que es un mal de que me valgo para corregir otro peor, que fácilmente hubiera germinado en mí y el cual es la ambición, pues no puede soportar la falta de memoria quien está sumido en los negocios del mundo. Como rezan varios ejemplos semejantes del progreso de la naturaleza, la ausencia de memoria ha fortificado en mí otras facultades a medida que ésa me ha faltado; de tener buena -23- memoria fácilmente seguiría las huellas ajenas, mi espíritu languidecería por no ejercer sus propias facultades, como suele hacer casi todo el mundo, que se sirve de las extrañas opiniones por tenerlas presentes en la mente; mi discurso por la misma razón tampoco es muy extenso ni dilatado, pues sólo merced a la memoria se almacenan las especies que el juicio no procura. Si me hallara favorecido por tal facultad hubiera ensordecido a mis amigos con mi charla; los asuntos, al despertar en mí la facultad que yo poseo de manejarlos y emplearlos, alargarían en demasía mis disertaciones. Es cosa lamentable, yo lo veo por algunos de mis amigos, a medida que la memoria les representa el caso de que hablan por todas sus fases, retroceden en su narración, cargándola con tan inútiles detalles, que si lo que refieren es interesante, ahogan todo el interés; y si no lo es, hay tanta razón para maldecir de su feliz memoria como de su juicio desdichado. Es cosa harto difícil cerrar una relación y cortarla una vez que se ha comenzado; nada hay que mejor pruebe la fuerza de un caballo que el que se pare neto y en redondo. Aun entre las personas dotadas de tacto veo muchas que quieren y no pueden apartarse ele la carrera emprendida, mientras buscan el punto para cerrar el paso: marchan faramalleando y arrastrándose como hombres que sucumben de debilidad. Sobre todo son peligrosos los viejos en quienes permanece vivo el recuerdo de las cosas pasadas y que perdieron la memoria de sus repeticiones. He visto relaciones muy agradables convertirse en aburridas en la boca de un anciano, porque cada uno de los circunstantes las había oído cien veces por lo menos. La segunda ventaja de la falta de memoria consiste en recordar menos las ofensas recibidas; como decía Cicerón, para ello sería menester un protocolo. Darío, para no echar en olvido la ofensa que había recibido de los atenienses, hacía que un paje le repitiera al oído tres veces, siempre que se sentaba a la mesa: «Señor, acordaos de los atenienses.» Además, los lugares y libros que veo por segunda o tercera vez, se me ofrecen siempre como una novedad. No sin razón se dice que quien no se sienta fuerte de memoria debe apartarse de la mentira. Bien sé que los retóricos establecen diferencia entre mentir y decir mentira; aseguran que decir mentira es decir cosa falsa que se tomó por verdadera; y que la definición de la palabra mentir, en latín, de donde nuestra lengua la ha tomado, vale tanto como ir contra su conciencia, y que, por consiguiente, esto no se relaciona sino con los que dicen algo contrario a lo que saben, a los cuales me refiero. Ahora bien, éstos o lo inventan todo a su guisa, o alteran y trastornan aquello que es verdadero. Cuando cambian y desfiguran una cosa, al ponerla en su lugar un interlocutor, es difícil -24- que se desconcierten, en atención a que su idea, tal cual es, habiéndose acomodado primeramente en su memoria o impreso en ella por la vía del conocimiento y de la ciencia, es difícil que no se presente a imaginación desalojando la falsedad, que no puede tener el pie tan seguro ni asentado, y las circunstancias del primer aprendizaje, esparciéndose de diversas suertes en el espíritu, tampoco hacen perder el recuerdo de la parte falsa o bastarda. En aquellos otros que inventan fondo y forma, como no hay ninguna impresión contraria que choque a su falsedad, tanto menos semejan equivocarse. De todos modos acontece que, como la mentira es un cuerpo vano y sin fundamento escapa fácilmente a la memoria, si ésta no es fuerte y bien templada. De lo cual he tenido experiencia frecuente en casos graciosos ocurridos a expensas de los que forman constantemente el propósito de ser de la misma opinión de la persona a quien hablan, bien en los asuntos que negocian, bien por dar satisfacción a los grandes; pues estas circunstancias en las cuales quieren prescindir de su fe y de su conciencia, estando sujetas a cambios frecuentes, preciso es que sus palabras se diversifiquen a medida que ellas cambian, de donde resulta que tratándose de la misma cosa, unas veces dicen gris, otras amarillo a una persona de un modo, a otra de manera distinta. Y si por fortuna esta clase de hombres acomodan opiniones tan contrarias ¿en qué se convierte tan hermoso arte? ¡a más de que imprudentemente ellos mismos se desconciertan con tanta frecuencia! Porque, ¿de qué memoria no habrían menester para acordarse de tantas formas diversas como forjaron de un mismo asunto? En mi tiempo he visto envidiar a algunos esta clase de habilidad, los cuales no ven que si la reputación la acompaña, ésta carece de todo fundamento. Es a la verdad la mentira un vicio maldito. No somos hombres ni estamos ligados los unos a los otros más que por la palabra. Si conociéramos todo su horror y trascendencia, la perseguiríamos a sangre y fuego, con mucho mayor motivo que otros pecados. Yo creo que de ordinario se castiga a los muchachos sin causa justificada, por errores inocentes, y que se les atormenta por acciones irreflexivas que carecen de importancia y consecuencia. La mentira sola, y algo menos la testarudez, parécenme ser las faltas que debieran a todo trance combatirse: ambas cosas crecen con ellos, y desde que la lengua tomó esa falsa dirección, es peregrino el trabajo que cuesta y lo imposible que es llevarla a buen camino; por donde acontece que comúnmente vemos mentir a personas que por otros respectos son excelentes, las cuales no tienen inconveniente en incurrir en este vicio. Trabaja en mi casa un buen muchacho, sastre, a quien jamás oí decir verdad más que cuando le conviene. Si como la verdad, la mentira no tuviera más -25- que una cara, estaríamos mejor dispuestos para conocer aquélla, pues tomaríamos por cierto lo opuesto a lo que dijera el embustero mas el reverso de la verdad reviste cien mil figuras y se extiende por un campo indefinido. Los pitagóricos creen que el bien es cierto y limitado, el mal infinito e incierto. Mil caminos desvían del fin, uno solo conduce a él. No me determino a asegurar que yo fuera capaz para salir de un duro aprieto o de un peligro evidente y extremo, de emplear una descarada y solemne mentira. Plinio dice que nos encontramos más a gusto en compañía de un perro conocido que en la de un hombre cuya veracidad de lenguaje desconocemos. Ut externus alieno non sit homines vice96. El lenguaje falso es en efecto mucho menos sociable que el silencio. El rey Francisco I se alagaba de haber arrollado por medio de tales artes a Francisco Taverna, embajador de Francisco Sforza, duque de Milán. Era este legado hombre famosísimo en la ciencia de la charla, y había recibido de su señor la misión de disculparle a los ojos del monarca a causa de un suceso de importancia grave. El rey, para estar informado de las cosas de Italia, de donde había sido expulsado, incluso del ducado de Milán, decidió enviar cerca de Sforza un gentilhombre que le sirviera de hecho de embajador, pero que en apariencia simulara residir en el país por sus negocios -26- particulares, lo cual era posible fingir porque el poder del duque dependía más del emperador (sobre todo en aquella época en que preparaba el matrimonio con su sobrina, hija del rey de Dinamarca, que es al presente dueña de Lorena), y no podía descubrir, sin perjuicio de sus intereses, que tal personaje tuviera ninguna relación ni comunicación con nosotros. A esta comisión se prestó un caballero milanés, caballerizo de la casa real llamado Maravilla, quien, despachado con cartas secretas y particulares instrucciones como embajador, y llevando además otras de recomendación para el duque en favor de sus asuntos particulares, para cubrir las apariencias, permaneció tanto tiempo cerca de ese personaje, que habiéndolo advertido el emperador, disgustose por ello, lo cual a mi ver dio lugar a lo que sucedió después, y fue que, so pretexto de una muerte misteriosa, el duque mandó que le cortaran la cabeza de noche, habiendo el proceso durado sólo dos días. Francisco Taverna se encargó de tergiversar lo acontecido (el rey había reclamado a todos los príncipes de la cristiandad y al duque mismo), y en sus declaraciones relató mil patrañas, entre otras que su señor jamás consideró al muerto sino como gentilhombre privado y súbdito suyo, a quien habían llevado a Milán sus negocios particulares, añadiendo además que no sabía que perteneciera a la casa del soberano, ni mucho menos que fuera su representante. El rey a su vez, acorralándole con diversas objeciones y preguntas, y cercándole por todos lados, llevole por fin al punto de la ejecución, que se llevó a cabo como queda dicho, por la noche, y como a escondidas, a lo cual el pobre hombre, confundido por completo, respondió para echárselas de sencillote, que por respeto a su majestad, el duque no hubiera consentido que hubiese tenido lugar durante el día. Puede suponerse cómo fue cogido en la trampa, habiéndoselas con un hombre de tan aguzado olfato como Francisco I. El papa Julio II envió un embajador al rey de Inglaterra para impulsarle a la guerra contra el rey Francisco. Luego que fue conocida su misión, como el rey de Inglaterra insistiera en su respuesta sobre los obstáculos que veía para disponer los preparativos necesarios con que combatir a un soberano tan poderoso, el embajador replicó torpemente que él por su parte los había pesado también y se los había hecho presentes al papa. Por estas palabras, bien ajenas a su misión, que no era otra que la de empujarle desde luego a la lucha, el rey infirió lo que se corroboró después, o sea que el embajador, por designio propio, era un auxiliar de Francia. Advertido de ello el papa fuéronle confiscados todos los bienes y faltole poco para perder la vida.

* Tomado de www.cervantesvirtual.com aprieta el link para ver las notas al pie.


domingo, 29 de noviembre de 2009

Viaje en el viaje I

En el pequeño bolsillo interno de la mochila llevo una piedra. Una caja transparente con un corazón, un ojo de vidrio y los ojos de Santa Lucía y mi D.N.I: noventa y tres millones, ocho cincuenta y seis, cuatro cincuenta y dos. Y la brújula.
En la parte grande llevo un cuaderno chico y uno grande, regalo de mi madre, que me llegó por correo, un libro que era de mi abuelo Juan, un estuche morado con plumas de colores y mi USB 254 MB, el estuche de mis lentes, mis lentes de sol flogger, la cartera y una bolsa de cosméticos.
En la cartera llevo un escapulario viejo, un billete de dólar hecho nudo, un billete de cien pesos mexicanos; un boleto del metro, la tarjeta del metro y la del metrobús. Quinientos pesos argentinos; la tarjeta del trolebús, un peso con treinta y cinco centavos y un cospel. La credencial del seguro de gastos médicos mayores y mi licencia de manejar del Distrito Federal. Y el boleto de ida a Buenos Aires.
En la bolsa de cosméticos hay un carretito de hilo dental, cepillo de dientes y pasta, un inhalador, dos pastillas de pepto bismol, tres de paracetamol; dos docenas de pasadores y un peine negros; los lentes de contacto, unas gotas de manzanilla que mi papá me compró en el aeropuerto de México, la botella de líquido para limpiar los lentes, Kleenex, un espejito, la pinza de depilar, el cortauñas y dos brillos para labios.
También voy a llevar una chamarra delgadita por si llueve y una sudadera gruesa por si tengo frío.
En la bolsa de afuera de la mochila va el celular de México: lo uso de reloj y de alarma. Y el cargador de ese celular con su adaptador para poderlo conectar. Y llevo el de aquí, por si alguien me llama y su cargador. La cigarrera, una cajetilla de cigarros, dos encendedores y una lamparita para leer en la oscuridad.
En una bolsita del lado hay caramelitos de cereza con mentol, otros que se llaman Pico Dulce que son buenísimos, un paquete de pastillas de limón y unos dulces de propóleo por si me duele la garganta.
Las llaves de mi nueva casa están enganchadas al cierre y mi llavero es un peluchito de un burro que cuando lo aprietas hace el ruido que los burros hacen y una pulsera de Pumas con la leyenda CÓMO NO TE VOY A QUERER. También va enganchado a la tela un segurito gigante que me encanta y es lo más parecido a un arma que jamás llevo conmigo. Todo es muy parecido a algo nuevo, algo viejo, algo prestado y algo azul.
En la maleta llevo mi ropa, una toalla y unas alpargatas y dos revistas mexicanas para regalar. Pesa un poco.
Y el sobre de los documentos es tan importante que tengo que llevarlo en la mochila pero tan grande que me gustaría mandarlo en la maleta.
Recen a los dioses tortuga, al árbol genealógico in heaven y si alguien tiene a Dios en su facebook, sugiérale que me mande una solicitud de amistad.

Lu
=)!

viernes, 13 de noviembre de 2009

2000/2

¡Eeeeeeeeh!
Más o menos al tiempo que este querido espacio cumple los dos años de existencia, en algún momento entre ayer y hoy cumplió también las 2000 visitas. Siempre pensé que 2000 era poco, comparado con esos blogs a los que uno entra y hay un hit counter que ilumina tantos numeritos que hay que señalarlos con el dedo a partir de las unidades para adivinar dónde van las comas de la cantidad. Pero hace unos cuantos días me di cuenta que esta especie de cumpleaños blogger estaba por suceder, Hor me dijo.- Son más o menos tres visitas por día-. ¡Es verdad! Eso significa que desde hace dos años hay tres, por ponerle un número, personas de carne y hueso que pasan por aquí y miran y esperan, sonríen y se baten a duelo junto conmigo. No hay cosa más conmovedora que eso.
Yo tengo para mí que no son 2000 sujetos, sino que son muchos menos. Un número que ha ido aumentando de a poco, pero que en realidad cuenta porque son gente que vuelve. Tampoco es el blog más comentado del universo, pero a través de esas participaciones intuyo que es así. Que uno que pasó alguna vez por aquí sin darse cuenta terminó de nuevo en este sitio por alguna causa, tal y como le sucede a uno cuando se sienta a reflexionar en la sala de abordaje, el imposible deja vu del "yo ya estuve antes aquí" que te lleva a unir puntos para formar la figura de la persona que eres hoy, de las relaciones que ese ser tiene con los demás y de cómo nos parecemos en la nostalgia, en las causas y defectos, en los ecos y las ansias de soltar.
Al día de hoy, otros espacios como Facebook, que parece un tortazo, realmente han contribuído a que haya cada vez más pasajeros. No es mucho lo que he hecho para que De aeropuertos se sostenga, simplemente seguirlo abonando. Y muchas de esas veces pajeras que uno piensa "no tengo a nadie" como la canción del gusano, lo que queda cuando todo lo demás ha sido rastrillado por la estupidéz es la posibilidad de esta entrada, vacía hasta que decido llenarla, un espacio ficticio colmado de vasos medio llenos de mí y de todos esos vínculos que estampan sellos de colores en las paginas traseras de mi pasaporte al mundo.
No es que existo a partir de esto, pero esa parva de pasajeros despistados que nos sentamos en estas butacas azules, incómodas, frecuentemente nos damos cuenta de que nos acompañamos mutuamente; eso es bello.
Ahí arriba hay un link con Muerte sin fin de José Gorostiza. Es un poema largo, que puede leerse en una sentada o dosificando los versos homeopáticamente en años, pero si alguien tiene tiempo de darle una peinada, es un regalo que yo recibí de mi querida maestra de retórica anciana y dulce Dolores Castro y entonces, formados los tres en fila para subir a un avión, nos miramos las caras, sin contar con explicación alguna de cómo es que de pronto Gorostiza/Lola y Lucía terminaron en el mismo lugar, descubriendo que tenían cosas en común.
A veces simplemente no sé a quién darle las gracias. Doy un abrazo o beso el escapulario que cuelga de mi cuello y pienso en esa larga e improbable línea de sere humanos formados delante mío, detrás.

* ¿Su pase de abordar por favor?
.- Aquí está.
La mujer le troquela un redondelito perfecto y me lo devuelve:
* Adelante-. dice.
Abro mi pasaporte y atoro ahí el tíquet. Seguro me lo piden llegando a mi destino y si no, me gustaría guardarlo de recuerdo. Antes de avanzar por el túnel me doy vuelta. Ella me mira...
* ¿Se le ofrece algo más?
.- No...
Pero no me voy. Miro al suelo. No sé si decírselo, a lo mejor no lo va a entender, pero si no se lo digo me voy a quedar con las ganas. La gente que falta por checar su tíquet espera su turno. Sus ojos me urgen: se lo digo o avanzo, no hay de otra.
.- Oiga...
Ella espera una pregunta. La tensión se termina cuando se dispone a atenderme.- ¿Sí?

.- ... Gracias.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Super Yo: el superhéroe maligno

.- Ok man... me desperté tarde. No hice mucho pero ayer fue un gran día.
* ¿No hiciste mucho? No hiciste NADA, querrás decir.
.- No sí. Sí hice. Lavé los platos, me bañé. Conseguí peinarme y cociné una pila de milanesas. En la tarde fui al super, a la pollería y a la panadería. Es más, de regreso pasé por una veterinaria y entré a pedir trabajo y les dejé mi teléfono. Podría bañar perros un par de días a la semana.
* Sí idiota... podrías hacer un montón de cosas en vez de freír milanesas. No me salgas con la mamada de que eso es lo que quieres hacer en la vida. Bañar perros, no mames Lucía.
.- Pero cuando me fui a dormir estaba contenta. Sentía que había hecho muchas cosas. Tal vez no cosas importantes, pero hice. No sé por dónde empezar o si es que ya empecé. No sé qué es lo que sigue o qué buscar si en realidad todo lo que deseo lo llevo conmigo. Si ir a comprar el pan es un comienzo o debería estar haciendo otras cosas.
* Otras.
.- ¿Como cuáles?
* No sé. Tú tienes muchos sueños. Tomarte la vida como viene no te va a llevar a ninguna parte.
.- ¿Tú cómo sabes eso? Después no pude dormir. Me desperté triste y cuando me bañaba esta mañana me eché a llorar. ¿No puedes irte? ¿Callarte de una vez? ¿Qué haces aquí? ¿Quién carajos eres tú para estarme hostigando todo el tiempo?
* Soy Super Yo: el superhéroe maligno.
.- ¡Vete!
* No me voy a ir a ningún lado. Atravezaste el mundo y sigo aquí, ¿No te has dado cuenta? Jamás podrás deshacerte de mí. Estoy aquí para dificultarte las cosas. Para hacerte enteder que lo que tienes que hacer es sentarte a escribir nuestros díalogos, por lo menos. Que te dejes de pendejadas de llorar en la regadera. Ya deberías haber comprendido, al menos un poco.
.- ¿Qué es lo que tengo que entender? Nunca me has explicado nada.
* Eso justamente: ¿Cuántos momentos maravillosos has tirado a la basura por estarte peleando conmigo? Simplemente deberías hacer lo que te digo.
.- Eso es fácil, pero tú nunca me dices qué hacer. Sólo das ideas. No logras nada con eso. Eres como un artista flogger: te sientas en una mesa con la pierna cruzada luciendo tus estúpidos tenis de diseñador para hablar de proyectos posibles e ideas fantásticas pero no llevas a cabo ninguna. Sólo son tú y tu postura fundamentada en filosofías de las que has oído hablar en mesas de café. Y tomas vermouth y te crees muy chingón. Enr ealidad creo que eres un pendejo atómico.
* ¿Ah sí?
.- Sí. Pendejo.
* Entonces ¿Por qué perderías tu tiempo hablando conmigo?
.- No lo sé. Por eso lloro. Nunca encuentro una solución. Sabes mucho más que yo acerca de la maldad. No puedo ganarte y si sí, no sé cómo hacerlo. Siempre encuentras la manera de perturbarme.
* No soy yo Lucía. Eres tú. Tú eres la que está perturbada.
.- Sí claro... Ya sabía que ibas a contestar eso.
* ¿Ah sí?
.- Chale.
* ...
.- Vete a la mierda. Me caga escucharte y tener que hablar contigo. Lo tuerces todo. Me haces sentir confundida. Me produce mucha angustia nunca jamás poder ganarte. ¡Yo no estoy perturbada! ¡NO ESTOY PERTURBADA!
* AAAAAAjajajajaja.
.- ...
* ...
.- ... De qué te ríes... ¡Imbécil!
* Qué linda eres Lucía.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Sur

30 de octubre, 2007.

Ella había tenido que aprenderse las calles y los atajos por los que debería ir frecuentemente. Conocer de memoria el Sur de la cuidad. La ubicación exacta de las sucursales de los bancos, las rutas de los camiones, la línea del metro con los nombres de las estaciones, los días que colocaban los tianguis en las diferentes calles de diferentes colonias y los verdaderos nombres de las colonias. La correcta ubicación del destinatario, el remitente y las estampillas en el sobre de una carta. Entre otras cosas.

Era la menor de tres hijos. Su padre, veterinario, de joven había sido boy scout, luego rescatista en el temblor del 85. Su madre, emigrada de Argentina casi treinta años atrás, fue algún tiempo enfermera de la cruz roja en la división de quemados y titular de un puesto importante en la fiscalía de apoyo a las víctimas de violencia.

Una familia de entusiastas. Les gustaba emprender aventuras. Una vez se habían ido a Alaska en una camioneta verde, todos juntos, y habían tardado cuatro meses en ir y volver. Un día, decidieron bienaventurarse a vivir a la patria materna, puntualmente a la cuidad de Córdoba. Y se fueron. Primero sus hermanos mayores. Después ella, que estaba a punto de cumplir los trece años y decididamente ya podía viajar sola en avión: tomaría el vuelo de Lloyd Aero Boliviana el día 28 de enero de 1998, disfrutaría unos días de vacaciones acompañada de su abuela y sus tíos y primas, se instalaría de manera pasajera en casa de alguno de ellos e iniciaría el ciclo escolar a principios de marzo. Sus padres tendrían que quedarse en México hasta abril, fecha en la que más o menos ya estarían resueltos los trámites de la venta de la casa y los papeles notariados, actas de nacimiento marcadas con el sello del tratado de La Haya, documentos de estudio necesarios para revalidar títulos profesionales y poder ejercer sus profesiones libremente y todo aquello que uno no sabe, ni se imagina, que necesita llevarse cuando se va a vivir a otro país.

La burocracia hizo su parte y no fue en abril sino hasta octubre, que sus padres fueron llegando a destino, seis meses después de lo planeado.

Y fue durante ese tiempo que ella, la menor de los miembros de la entusiasta familia, pasó los seis meses más espantosos de su vida; la entrada a la adolescencia, acompañada del proceso de desarraigo-adaptación y una púrpura trombositopénica medicamentosa, producto seguramente de todo lo anterior, la llevaron a conocer lo opuesto de entusiasmo.

Quizá en las leyes de Mendel o en El miedo a la libertad de Erich Fromm, podríamos encontrar fundamentos para lo que sigue. Y ya que cada uno de los 16 tatarabuelos de esta niña había trepado a un barco para venir a hacer la América (ninguno de ellos volvió nunca a su tierra) ésta nostalgia, sublimada en otras cosas en el ir trepando, sin duda había encontrado su camino por las ramas del árbol genealógico hasta llegar a ella.

A ella, que tanto llegó a aborrecer después el romanticismo absurdo de los sesentas y setentas. Las imágenes de los presos políticos, las madres de la Plaza de Mayo, de su tío quemando los libros del abuelo en el jardín de la casa de Tupungato. Y torturados, huérfanos, desaparecidos, exiliados, era tanto que llegó a ser estúpido. Y sin embargo exiliada ella. Y exiliada nuevamente, cuando después de cuatro años la familia había perdido el entusiasmo y fueron volviendo uno por uno, por una de tantas crisis tercermundistas, desamores, desempleos, despojados nuevamente de todo lo que ya había llegado a hacerse propio.

Ella y su madre fueron las últimas en volver a México. Sin ningún cálculo ni fanatismos numerológicos, un 27 de enero del año 2002 treparon a un avión y exactamente cuatro años después de haberse ido, ella volvía a pisar su auténtica tierra, no sin antes sufrir una especie de ataque de pánico celeste porque desde que faltaba una hora para aterrizar, ya nunca dejó de ver las luces de las casas que le apuntaban Bienvenida a la cuidad monstruo.

El pánico de perderse y nunca encontrarse, la melancolía por la pequeña cuidad adolescente y el recuerdo de todos esos abuelos y abuelas que no se habían dado por vencidos, la hicieron aferrarse a la decisión de salir adelante. La rosa de los vientos, mapamundi, Continente Americano, América del norte, México, zona conurbada, Distrito Federal, zona Sur, Circuito Diamantes 149, Colonia Joyas del Pedregal, Delegación Coyoacán, Código Postal 04660 y todo el primer párrafo, se fueron arraigando en ella por la necesidad de tener algo que nunca se quedara atrás, que no se mudara de hemisferio, que no pudiera irse lejos.

Han pasado casi diez años desde ese día en el que todo cambió. Hoy, de lo único que tiene certeza es de todas esas cosas que tuvo que aprender y que con el pasar de los años se van volviendo inútiles. Las otras certezas antiguas las perdió seguramente en algún aeropuerto. El miedo de perderse ya no lo tiene, aunque el miedo de nunca encontrase, persiste.

Cuando está lejos de su casa tiene la habilidad de ubicar hacia qué dirección queda el Sur, y mira hacia allá para asegurarse de que en algún lugar en ese sitio, está la casa en la que vive. Pero con la mirada, tal vez, busca ver más allá.

Más allá del Ecuador, más austral, trece mil kilómetros al Sur, está aquello que intenta evocar en el horizonte. Allá donde su familia perdió el entusiasmo, a lo mejor valdría la pena regresar, a tratar de encontrarlo otra vez.

***

viernes, 23 de octubre de 2009

María:

Estoy en Córdoba!!!! Es casi como si no lo pudiera creer. Imagino cosas y la vida cambia. Los días pasan y el tiempo.
Leímos el I-Ching. Entusiasmo me dijo. La danza, el teatro, la música. La soledad y la desolación. El movimiento.
La fuerza. No estás sola Lucía.- tu historia te acompaña. Tú María. Tu cuerpo y tu cara. El Sureste. Tu casa, nuestros amigos, mi gente. El cineclub. La oscuridad detrás de escena. Esos ojos de camello que me miraban de frente.
Todo está aquí María. Amanece y el sol se pone. Los días alegres y los tristes. Los lugares comunes.
Puedo sentir la velocidad de las cosas... la saliva se detiene y me permite mirar un momento.
"Leave". Dejar, permitir, ahuyentar. Las hojas caídas. El ritmo agudo, ahogado.
Se juntan los pintores y los punks. Los sujetos del amor, los efectos con ricitos.
El mundo sigue aquí María. Lo digo sin sentir dolor. A bordo de una línea de bajo, como si emprendiera una travesía. No sé a dónde voy a llegar pero traje todo lo que tenía. Dejé allá pruebas, vestigios de heroísmo.
No tengo alas. Soy linda: la piel se me sonroja y no termino de entender si empieza el verano o acaba el invierno. Los billetes están rotos y arrugados y el río se ve vacío; corre como tirado de un hilo. El sol es dorado fresa y los amaneceres violeta. Las latas las abren los hombres. La guerra está lejos pero se trae en la nostalgia. Te extraño flaca.
Me gustaría contarte todo esto. Pasar mucho tiempo callada y charlar con amigos. Escribir una carta. Estudiar a Esquilo. Abrazar a mi madre y a mi padre, tenerlos cerca. Tú eres mi hermana. La Caro, el Juan, mis primas.
María Laura, la que se casó, vive en casa de mi abuela. El domingo estuve ahí.
Un sillón anaranjado apareció en la entrada y la casa de una pareja. Sus cosas. En el cuarto de adelante un montón de muebles apilados conducía el camino a la puerta del clóset. La persiana de madera que no deja entrar el frío estaba baja e iluminaba de verde clarito el cuarto. La María estaba en el patio jugando con la perra. Me acerqué tanteando la madera. Apreté la puerta para que corriera bien en el riel.
Ropa doblada. Cartas y bolsas de lástico envolviendo documentos. El olor de la naftalina y algo dulce, parecido a la paja o el mimbre. El tacto de mi abuela Luci...
Había caminado casi dos cuadras rumbo a la parada del trolebús. La tarde seguía y sonreí porque había llorado cuando abrí el segundo cajón del ropero. Tomé una camiseta de algodón entre las dos manos y la apreté contra mi cara. Dije Lucía; nona. La amé tanto. Caminé haciendo olas con pasos pequeños y enuncié en mi cabeza las primeras palabras de una carta dirigida a ella, luego sonreí otra vez. Ya no estás lejos.- pensé.
Mañana compro un sobre de papel de estraza y pongo esta carta en el correo.
Nada se acaba María.

Con todo mi cariño: Lu.

viernes, 9 de octubre de 2009

Lista imaginaria

Escribió en su cuaderno.- "Me siento más en casa que en casa".
Unos días antes había recordado perfectamente la sensación en las manos de esa mesa a la que ahora estaba sentada.
Los peines estaban en el mismo cajón, debajo del lavamanos. El olor de esa casa, todavía mezclado con el del invierno. Pensó que podría quedarse ahí. Que sus tíos y sus primas eran otro par de pares, otras hermanas.
En la capital se había sentido extranjera. Incluso teniendo la posibilidad de cambiar el switch y hablar como argentina, al pedir un refresco había tenido que tomar la decisión rápido y al hablar se aferró a su tierra.
.- ¿Me da un refresco de toronja por favor? Ese. No, el de abajo, sí
ese.

Todavía no había tenido tiempo de llegar del todo: apenas desempacó dos o tres cosas, salió con su tía y la Dani a hacer unos quehaceres y comprar un par de cosas al super. Cenó con su familia y tomó dos copas de vino. La cena sabía también un poco a invierno. ¿Allá está el norte verdad tía? No recordaba haber visto el atardecer nunca en Córdoba, auqnue tampoco creía, no podía ser... sólo no se acordaba. Apuntó eso en una lista imaginaria: ahora lo vería.
No olvidaría hacia dónde quedaba el norte. Pediría un mapa en el centro para recordar el orden y el sentido de las calles. Pediría prestado el coche y conduciría hasta Alta Córdoba, tomando por la Cañada.
El grifo de la cocina todavía perdía agua, con el mismo ritmo
una, una, dos, una una una, dos.
La cuidad había crecido y la gente decía que las cosas no estaban del todo bien. Pero ESTABAN.

***

miércoles, 7 de octubre de 2009

Terminal 2, sala 58/59

La noción de irse es una acumulación de frustración anticipada hasta que llega el momento en el que aparece la certeza de partir. "Ir", "partir" no existen como acción si no se convierten en presente continuo y se traducen en salas de espera y pases de abordar, bendiciones, despedidas.
Antes, son sólo como exorcizar un alma que no está endemoniada y enviarla lejos. El presente se queda solo y vacío y el contenido completo de la caja de Pandora se muda al destino, dejándote incapáz de conservar contigo ninguna virtud ni vicio para operar en la cotidianeidad que resulta de la espera. La espera es el duelo entonces. Cualquier construcción o proyección posible se cierne allá y aquí está un remitente del que sólo queda tiempo y espacio.
Y así, después de aguardar tandas de semanas que de a poco sólo son ya días y noches, horas, después filas, turnos; alguien corta ese elástico ya delgadísimo que tensa lo poco que queda de alma, sin decir ni hola ni sí, sólo recibe tu equipaje, te pregunta tu nombre, te entrega papeles que no tienes que perder y te indica por dónde, a qué hora vas a empezar a recorrer el camino que te reuna de vuelta con tus ilusiones.
En una sala de abordar como un iceberg, te quitas el abrigo y te tocas las mejillas para ver si con las palmas puedes retirar un poco de calor, y reflexionas en que, desde que empezó esta espera, no habías percibido nada tan cálido como esto.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Oposiciones

En lengua maya el verbo
Kaambal significa aprender y enseñar...
Kaxan (kashán) significa buscar y encontrar...

Tómala barbas.

domingo, 30 de agosto de 2009

Día de San Judas

La vida en Valladolid transcurre llevando el albur a niveles insospechados y el humor negro a un lugar tan familiar como el Restaurant Oasis, en un continuo afán por hacer que el tiempo se pase más rápido.
Ya tiene rato que no tenemos que llenar el tinaco. Aunque las bombas son lo mero mero de aquí, no es que hayan arreglado la nuestra, sino que algún extraño fenómeno de la naturaleza se encarga de que el agua suba. Tengo una teoría: el sistema del tinaco y la cisterna funciona como una cafetera. Durante el día el agua de la cisterna hierve, por ende debería ascender por el tubo. Asunto resuelto.
Nos estamos volviendo en niños salvajes. Y digo niños porque los bigotes me siguen creciendo y todavía faltan como veinte días. Cuando duermo en el colchón me amanece doliendo todo. Los zapatos me incomodan. Me pongo un suéter y siento como si trajera camisa de fuerza. Ya no conservamos ningunos modales entre nosotros ni para con nosotros mismos.
Ya hicimos un deal con la señora de la lavandería que nos va a rentar una tele. Todavía tenemos que ir por ella y como aquí nada es fácil, nada es rápido y nada es obvio no sé cómo ni cuándo lo vamos a hacer.
La clienta… ok… su lenguaje cinematográfico acude a términos como el Video clic y la Diseminación pero esta última vez tuve que ir a Mérida con los chicos a revisar los guiones por X!”·$%!!!! Vez y hasta me cayó bien. La neta es que la señora no tiene las referencias necesarias pero el trabajo está quedando como ella lo pidió y muy chingón. Claro, hubiera sido genial que contara con los elementos necesarios para explicarnos eso la primera semana, pero da igual, de todos modos es muy cabrón estar aquí.
Ayer platicábamos en el camino de regreso a Valladolid acerca de eso. No hay manera de que las cosas sean del mismo modo cuando volvamos a casa… ¿A casa? Miguel volvió y también estuvo pensando en lo mismo. Este sitio se ha convertido en un lugar muy cercano. Será porque uno puede convertirlo en lo que uno desee. Será porque todavía la gente frena en la orilla de la ruta para darte un aventón. Será porque la chica del Oxxo ya sabe qué cigarros fuma cada quien. Porque la chica que atiende la lavandería por las tardes es la que viene a hace el quehacer los martes y viernes y cuando viene deja sus chanclas en la puerta y nos presta su bici para ir al super por el desayuno. Que la chica del Chedraui ya se sabe nuestra razón social. Que ya nos robaron, ya salimos en el periódico, ya cambiamos de Kangoo tres veces y a la gris ya le está fallando la caja de velocidades. Y es que este sitio anda a revoluciones que todavía no podemos comprender. De verdad, creo que mis palabras se quedan muy lejanas a la magia de lo que aquí sucede y es por eso que deberían leer el post de Fin de leda.
Lo que es verdad es que para mirar al futuro, desde aquí no tenemos ninguna referencia. No hay nada que podamos planear hacer o dejar de hacer cuando volvamos. Ya no sabemos qué es lo que está y qué cosas se han ido de nuestras vidas. Jamás había vivido el día a día tal como el día de hoy.
Estoy sentada en el comedor tomando una cuba y escuchando calle 13. En la mesa están los guiones, los cigarros, los celulares (por si alguien llama... todo el tiempo, esperando), mañana hay que trabajar un poco. Sé algunas cosas de los días que siguen, pero no me preocupa. Creo que es la primera vez en mi vida que puedo afirmar eso. No sé. Apelo a que ese día llegue. A que la gente con la que estoy sabe hacer bien su trabajo. A que la misma cosa que lleva a alguien a darte un aventón al centro me dé las posibilidades de encontrar lo que busque en el momento que lo precise. Así funciona el destino aquí.

Bueno… ¿Má? Hola… hola. Sí. Bien. No sé. Después del grito. Yo también los extraño… 
(Pero ya no tanto. Ésta es mi vida ma. Cada vez menos deseo que se termine. Cuando vuelva, voy a extrañar Valladolid).
Sírvame un sanjudas en las rocas. Sanjuditas házme la buena.

jueves, 20 de agosto de 2009

El otro día alguien tocó la puerta

?.- Toc, toc…

L.- ¿Quién es?

?.- Ya eres grande Lucía. Solías decir Cuando sea grande quiero tener esto o aquello. ¿Qué has conseguido? Ya sabes cuál es la respuesta. De todo lo que eres hay cosas que nunca pensaste, no las deseaste o creíste no haberlas puesto tú. Hay otras que, si bien nuca fue que las ansiaras con el alma, alguna vez quisiste formaran parte, llevarlas en el bolso de mano que cargas por todas esas salas de abordar.

L.- Nunca he querido un velero ni viajar en primera clase. Navegar sí, tomar un avión del modo que sea rumbo a cualquier parte. Me imagino juntos… sentados en sillas chaparras cuando el sol ya bajó y el aire sostiene el color lila de la tarde, una taza, viejos pero no cansados. No importa dónde, sólo que sea ahí…

?.- No eres lo suficientemente grande para ese sitio, eso sí es verdad. Se acababa de meter el sol cuando volteaste la cabeza despacito para mirar una silla de mimbre que había en el umbral de una casa pintada de verde agua. Viste una anciana y te acordaste de creer. Y un señor de piel oscura que era como un árbol con el tronco lleno de nudos. Cada uno de los viajes en carretera sientes ganas de que la gente que amas estuviera a tu lado y sigues pensando que tu vida es tan tuya como de ellos. Eso te ha costado trabajo: entender que compartir también es aparente. Empezar a darte cuenta de que incluso aunque él estuviera aquí o allá en esa tarde, tu vida es para ti sola. Tan evidente es que no has logrado comprenderlo, que escribes estas cosas en una hoja en blanco esperando que ellos las lean.

L.- Y aunque ya sea grande, voy a seguir creciendo.

?.- Sí. Y va a seguir doliendo.

Calendario Valladolid

Jueves 20 de agosto:
Junta en Mérida.
Se revisan los últimos dos guiones de radio y el último guión de video.
Se hace la última órden de trabajo para producciónde foto fija.

Viernes 21 de agosto:
Junta en Mérida.
Todo lo de ayer no va a haber sucedido conforme al plan. Probablemente los guiones tengan que ser revisados porque ayer se clavaron con lo de las fotos.
Los otros nos quedamos a hacer fotos en algún pueblito.

Sábado 22 de agosto:
Producción foto fija pueblito.

Domingo 23 de agosto:
Día de descanso. Podríamos ir a cualquier paraíso maya de los alrededores pero nos quedaremos en Valladolid, dormiremos hasta la una de la tarde y pasaremos el resto del tiempo en un café internet tratando que a través de algún acto de magia el messanger y el Facebook nos hagan sentir más cerca de casa.

Lunes 24 de agosto:
Junta en Mérida.
La puta señora tiene que aprobar las fotos y ponerle fecha a la junta estatal.
O NO.

Martes 25 de agosto: (Si todo sale bien)
Día muerto. Pelis en casa. Lavandería. Llenar el tinaco (cada vez es menos divertido). Limpiar la casa. Comer en el Oasis Familiar (tenemos el título de clientes del mes "julio").

Miércoles 26 de agosto:
Junta estatal en Mérida.
LA RE PUTA MADRE.
No sé qué pueda pasar. Supongo que los guevotes de la ñora que nos ha mantenido aquí el doble del tiempo del que teníamos contemplado (Se escucha la voz de dios que ríe enérgicamente y dice.- Pobres pendejos, tenían planes-.) Los guevotes de esa ñora alcanzan para que, si las cosas ya están como ella quiere, a los otros dieciséis cabrones de salud no les quede más que decir que qué bonito, nos estrechen la mano y listo.
Y si no, se va a armar un desmadre... no quiero ni pensar en eso.

Jueves 27 de agosto:
CUMPLE AÑOS MI PAPÁ.
Todo lo demás me chupa la pija. No voy a estar =¨(

Viernes 28 de agosto:
Esperar...

Sábado 29 de agosto:
y esperar....

Domingo 30 de agosto:
y esperar.

Para acabarla de amolar, agosto tiene 31!!!! días.

Y es lunes:
¿Esperar? Seeeeeeeeeeeeh, por qué no.

Martes 1° de septiembre: (Se escucha de fondo "Las Dianas" o "La marcha de Zacatecas", fanfarrias pues)
Nuevo mes.
Cómo ves que por aquí de este día nos digan que va.

No quiero "Adelantarme" con lo que sigue, pero nomás de filmación son 7 días papá.
Échale 3 de preproducción
3 de post.

= 15 de septiembre. Damos el grito en Valladolid.

¿Bueno?... Hola má... todo bien... sí, sí, yo también... como en un mes.

jueves, 13 de agosto de 2009

Charla con la nona Luci 1

¡Nona! Estoy en Yucatán. Vine con un grupo de gente porque me ofrecieron un trabajo como productora de un proyecto. Hemos rentado una casa para no gastar tanto en hoteles y llevo ya un mes viviendo ahí con un grupo intercambiable de locos que trabajan en diferentes disciplinas. He conocido linda gente y para este momento incluso los siento como buenos amigos. Conocer a la gente de esta forma es bastante raro. De un día para otro hay un montón de testigos de tu existencia: gente que no conoces y que no te conoce que a partir de cierto momento va a compartir contigo los días desde que abres el ojo hasta que te quedas dormido, o hasta cuando te quedas dormido, si es que hay alguno que otro desvelado rondando. Y no te queda de otra más que ser como eres... si fuera de otro modo no durarías ni cinco minutos intentando sostener una mentira. Todo brinca en seguida. Ahí está uno amaneciendo en shorts con las piernas peludas llenas de picaduras de mosquito, la cara de ampolla, la melena salvaje que no para de crecer y que además con la humedad se me enrula y parezco una especie de medusa hippie, lagañas, hambre, mal aliento, mal humor... ¿Quién querría que un grupo de desconocidos lo encontrara en semejante estado? Te queda de dos: o te paras la pestaña antes de irte a dormir, te compras un piyama como la gente, te haces la depilación definitiva, vas a que Ulises te deje divina, te planchas el pelo, instalas un aire acondicionado en tu cuarto, cocinas una cena vegetariana en vez de ir a cenar otra torta de cochinita pibil y luego de todo eso actuas la mejor versión de Julia Roberts con su despampanante sonrisa al amanecer o tomas la segunda opción: dejas que esta gente te conozca como eres... incluso con el pasar de los días el mal humor se te quita porque los demás hacen bromas respecto de las cosas chistosas de cada quien... el que ronca, el que se tira pedos, el que no puede dormir, el que duerme como una piedra en cualquier lado (esa soy yo) y así pasa con cada una de las cosas cotidianas, las malas costumbres y las buenas, un selecto jurado está ahí todo el día y finalmente todo se reduce a muy poco cuando llegas a la conclusión de que estás con buenas personas... ni siquiera sólo buenas sino amables, divertidas, aventureras, dispuestas.

Vaya que se necesita disposición para soplarse más de un mes aquí. La casa que tenemos está bastante bien pero no tiene cortinas, así que el sol pega duro y hace un calor de la mierda. Hay un aire acondicionado pero existe un problema principal... la bomba que sirve para llevar el agua de la cisterna al tinaco está fundida así que hay que acarrear agua con un mecanismo Valladolidense que hemos inventado. Consta de un garrafón de Electropura que pende del cable de Cablevisión. Un sujeto permanece en tierra y ejerce la función del llenador: sumeje el garrafón en la cisterna y lo observa burbujear hasta que se llena. Luego debe colocarle la tapa, parte importantísima del proceso, y empujar con fuerza la mierda esa de veinte kilos para encaminarla a los vertedores. Los vertedores son dos sujetos que se trepan al techo y tiran del cable de cablevisión hasta apoderarse de los veinte litros de agua y verterlos en el tinaco... Qué se yo qué capacidad tenga un tinaco pero después de unos diez garrafones de agua ya tiene copados como unos treinta centímetros... al parecer eso alcanza para tirar un día entero de un par de ducas por persona y una lavadita de platos. No hay llenada de tinaco que no acabe en unas guerras de agua en las que en un descuido le tiras un chorrito al llenador, en otro aparece alguien con un arma más efectiva como un vaso o una cacerola y te la vacía en la cabeza y finalmente todos como niños chiquitos terminamos riéndonos y jugando en el patio a mojarnos. Ya cuando el aire acondicionado está andando y hay agua suficiente para todo el equipo no dan ganas de darse un baño muy largo porque otra de las cosas que no tenemos es agua caliente y te preguntarás ¿Quién carajos quiere bañarse con agua caliente con 42 grados de calor? Y sí... pero la ironía nos persigue, así que en la mañana cuando todavía uno conserva el poco friecito que hace en la madrugada, a bañarse con agua fría. Es muy gracioso cómo desde la sala se escuchan los sonidos de hay cabrón y los resoplidos autoayuda para convencerse a uno mismo de que hay que pararse abajo del chorro helado. Y por la tarde es otra historia: EXT. SISBICHÉN, TARDE: Entiéndase como: Ninguna sombrita en la cuál protegerse, Comunidad indígena que está a 40 kilómetros de la civilización, pongamos una de la tarde: 43 grados a la sombra, tierra, polvo, excremento de gallina, fruta fermentada, etc. Después de cuatro u ocho horas de trabajo en esas condiciones todo mundo quiere llegar a la casa a bañarse. No es muy emocionante... lo primero que salta a la vista es que prácticamente en esas mismas condiciones permaneció el tinaco el día entero, por lo que la ducha que proponía refrescarte es en realidad un gran baño de vapor. El agua sale CALIENTE. ¿Quién quiere un calentador?
Hay tres cuartos. Cada uno alberga en estos momentos a dos personas. Una de ellas duerme en una hamaca y la otra en un colchón inflable. Yo elegí dormir en la hamaca porque descubrí que todo me dejó de doler a partir del mismo día en que comencé a hacerlo, aunque de vez en cuando uno extraña la posición 100% horizontal y pido una rotación. Comparto la pieza con el Jimi, editor y asistente de fotografía. Lo escogí como compañero de cuarto porque ronca pero no tanto, se seca con una toalla de Harry Potter, se desvela tanto como yo y es divertido... El nuestro es el cuarto de los niños. Karen se fué hoy en la mañana, asistente de producción y vieja de putamadre (venga amiga que hace mucho que no conocía a una chica tan cabrona como tú) y también dormía con nosotros. Supongo que por una cuestión jerárquica e incomprensible es el único cuarto que no posee un sistema civilizado de ventilación más que las putas ventanas que generalmente no se pueden dejar abiertas porque está roto el mosquitero y te machacan si te apendejas.
En la otra habitación duerme Fabián, fotógrafo y alto personaje. Al principio uno se va con la finta (a mí también me pasó) de que es un tipo tranquilo. Es, en efecto el más decente de todos nosotros y además no ronca, pero tiene un problema: NO DUERME. Y no es que no quiera, es que no puede... te rascas la entrepierna y el guey se despierta preguntando qué pasa. Así que aunque en un primer acercamiento parece una gran opción, después de varios días uno prefiere cederele el privilegio de dormir sólo por el beneficio de rascarte lo que quieras o prender la luz. Su habitación cuenta con un ventilador de piso, que es mi más grande envidia.
En la tercera habitación duermen Paco y Miguel. el primero de ellos sostiene junto conmigo el título de alineación original Valladolid, ya que somos los únicos que ahora sí desde que llegamos no nos hemos ido. Paco ronca, pero no en joda. Ronca como un hijo de perra. Dormir con Paco es, o un gran acto de amor (que a mí se me hace que todos ya se están empezando a hacer medio jotos en este viaje) o de valentía. Sucede que el cuerto de Paco cuenta con un segundo sistema de aire acondicionado, que además funciona mejor que el de la sala. El cabrón mantiene la habitación como a 12 grados centígrados toda la noche... no sé cómo no se muere. a mí se me hace que es un truco para no envejecer o algo así. Miguel, el guionista de humor oscuro que es quien menos días tiene aquí, duerme en la hamaca y cada noche libra una batalla de apagar el aire acondicionado las veces que sea necesario para preservar su vida. No sé si miguel ronca o no porque Paco de todas formas se lo llevaría de calle y entre eso y el sonido del aire acondicionado estilo ventisca finlandesa, lo que sucede detrás de esa puerta una vez que se apaga la luz es un misterio...
Y esto continuará porque ni siquiera nos han aprobado los guiones a nivel estatal, así que quedan muchos días pendientes y muchos días venideros.

jueves, 9 de julio de 2009

Croit Brillait

Tres cincuenta am: Me levanté para bañarme. Quise dormir cinco minutos más, pero miré la cama destendida y supe que hoy no era día para eso. Ya habrá ocasión de dormir, dormir... ya he dormido lo suficiente como para pasar un año entero sin una siestita siquiera. Pude haber estado donde estoy ahora si no fuera por el vértigo a todo lo demás, que se apoderó de mí durante una larga temporada. No vuelvas más. Ya no eres bienvenido porque el tiempo pasa, sí, los que saben no se cansan de decirlo, y te cae encima como la hoja de una guillotina bien afilada.
En vez de invocar al sueño me invoco a mí: Lucía por favor te suplico por toda la fe que te queda o la que te había hecho falta: Cree. Nunca vuelvas a permitirte fallar, no en eso.
Hace tres semanas prometí que si en los próximos dos meses no pasaba nada me volvería a ir. Sí, a ir con un proyecto, con ilusiones nuevas y viejas, creyendo que sería la solución. Los problemas no son para solucionarlos. Hay que romperlos. Arrojarlos contra una pared y brincar sobre sus astillas hasta que se pulvericen y se los lleve el viento. El verdadero problema es tener uno. Fucking Jesus Crisis. Y entonces dije, si no pasa esto, tiro la toalla. Por lo menos aquí, ahora. Y me hubiera ido con toda la dignidad que me quedara, la poca posible cuando todo sería nada más que otra viñeta en la lista de fracasos. Y vaya que no necesito uno más.
Fe. Necesidad... no sé. Pero una semana y media después alguien me llamó para decirme vente mañana a mi oficina. Al día siguiente me volvió a marcar: Lucía, lo tienes. Te vamos a dar trabajo, dinero, vas a viajar, vas a conocer lugares que jamas te imaginaste, vas a estar haciendo lo que te gusta. ¿Cómo coños? ¿Cómo es que las cosas pueden suceder así? Porque "la intención es lo que cuenta" es la puta decadencia. La nada, la pieza, el olvido transformado en actitud ante la vida. Levanta tu culo de la silla por dios. Llama, escribe, pide, pídelo en voz alta, júntate con alguien y pídanlo juntos. Si te sirve, dile a la gente lo que pides, para luego poder refregarles que lo conseguiste. Esa es la única manera adecuada de demostrar: demostrarte Lucía... Meter un gol. Buscar meter un gol en cada partido.
Pasó el día entero. Estoy en Valladolid, Yucatán. No tengo sueño. Todo lo que soñé aquí está. Por dios Lucía, tómalo. La fábrica de sueños ya dio. Ahora hay que salir a distribuirlos, obtener el beneficio. Cóbratelos carajo, que tú los hiciste con tus propias manos Lucía. Haz que lleguen hasta los lugares donde no hay cocacola. Llévalos contigo en este viaje y en todos los que quedan, no importa si vas o si vuelves. Cree Lucía. Cree.