miércoles, 7 de mayo de 2008

Medio tiempo

Una oficina muy nais. Alicia de treinta y cinco años, cabello corto, blusa blanca y pantalón azul está sentada al escritorio. El teléfono suena y Alicia contesta.

Alicia: Que pase por favor.

(Entra el Sombrerero. Hombre de unos cincuenta años. Viste raro, trae un sombrero de copa)

Sombrerero: ¡Buenas tardes!

(El Sombrerero se quita el sombrero para saludar, debajo de ese hay otro más pequeño, se quita ese y aparece otro y así sucesivamente hasta que se queda con un sombrero pequeñito puesto. Los demás sombreros se quedan en el piso. El Sombrerero se lleva el pulgar a la boca, lo sopla y el sombrero en su cabeza se hace de tamaño normal)

Alicia: Jeje, hola, qué tal. Siéntate por favor.

(Él así lo hace, sube los pies al escritorio)

Sombrerero: Y dígame señorita…

Alicia: Alicia.

Sombrerero: Lucía, ¿Qué la trae por aquí?

Alicia: Alicia. Jejeje. Se ve que eres muy ocurrente. ¿Trajiste tu currículum?

Sombrerero: (Incómodo) Ejem. ¿Sí, dígame?

Alicia: Te pregunto que si trajiste tu currículum.

Sombrerero: Ah sí, su currículum, claro. ¿Cuál es su experiencia laboral?

Alicia: Jeje… no entiendo muy bien las reglas, pero me imagino que esto es parte de tu presentación ¿No?

Sombrerero: Sería una descortesía no presentarse. ¿Felicia qué?

Alicia: (Inclinándose sobre el escritorio, le tiende la mano) Alicia. Alicia Bosh. Directora creativa de JP, para servirte.

Sombrerero: Usted no me sirve.

Alicia: ¿Perdón?

Sombrerero: ¿Nos conocemos de algún lado querida?

Alicia: Mhhhh… la verdad no me acuerdo, pero seguro de algún evento. A lo mejor de la fiesta del Círculo Creativo.

Sombrerero: Ah sí. El círculo… ¡Qué capacidad! ¡Qué forma más magnífica! Y qué tienes para decirme sobre el valor de Pi. Irracional, trascendental, infinito.

Alicia: (Buscando una respuesta) Una combinación perfecta ¿Eh?

Sombrerero: Nadie es perfecto Sofía. Lo irracional termina por ser vano.

Alicia: ¿Y qué opinas de la trascendencia? O sea, crees que…

Sombrerero: (Interrumpiendo) Creo que ya debe ser hora de tomar el té.

Alicia: Ah, sí. Discúlpame porfas. No te ofrecí nada de tomar. Qué pena. (Levanta el teléfono) ¿Estela? Un té y una Coca Light plis. (Cuelga) Ya, perdón. Entonces ¿En qué andábamos?

Sombrerero: En bicicleta. ¡No no no! Ya sé, viajábamos en barco.

Alicia: ¿En barco? Yo creí que…

Sombrerero: (Interrumpiendo) No creas todo lo que te dicen Lucía. Eso no conduce a nada. ¡Yo conduzco! ¿Nos vamos?

Alicia: ¿A dónde? A ver... ya perdí el hilo.

Sombrerero: ¡¿Cómo?! ¡El hilo! No puede ser. Tenemos que encontrarlo (Descuelga el teléfono) ¿Estela? localice el hilo por favor. (A Alicia) Dios mío niña, qué distraída.

Alicia: (Le arrebata el teléfono) ¡Qué haces! ¿Estela? Olvídalo. Apúrate con las bebidas ¿Sí? por favor.

(Alicia cuelga. Va a decir algo pero Sombrerero la interrumpe)

Sombrerero: ¿Es té La? ¡Estela! apura – té que ya es la hora del té! Jejeje. Qué simpática eres Lucía.

Alicia: Me llamo Alicia. Tú también eres muy simpático pero no veo que esto vaya para ningún lado. Me siento un poco incómoda.

Sombrerero: ¡Haberlo dicho antes! Le cambio el lugar en un santiamén.

(El Sombrerero quita a Alicia de su silla)

Alicia: ¿Qué haces?

Sombrerero: Aquella silla es mucho mejor. Pruébela, se lo garantizo.

(Alicia se sienta y se queda pensativa)

Alicia: Qué curioso, en todo el tiempo que llevo trabajando aquí nunca me había sentado en este lugar.

Sombrerero: Nunca digas nunca.

Alicia: Me refiero a que nunca…

Sombrerero: (Interrumpiendo) ¡Chst! Lo hiciste de nuevo linda. Es muy cómodo. ¿Te puedo tutear?

Alicia: Sí, claro que sí.

Sombrerero: (Se pone las manos alrededor de la boca a manera de megáfono) ¡Tuuuuuutututututututut! (Se acuerda de algo) ¡Estela! (Saca un reloj de bosillo y mira la hora) Ya son las seis… deberíamos tomar el té.

Alicia: No creo que tarde.

Sombrerero: Qué tarde.

Alicia: Sí está bien dicho ¿No?

Sombrerero: No lo conozco, no sé cómo esté. ¿También fue a esa fiesta de la que hablabas?

Alicia: ¿Quién?

Sombrerero: (Le extiende la mano sobre el escritorio) Sombrerero, mucho gusto. Habías dicho algo en latín. Sabes idiomas (Toma una pluma del portalápices y escribe algo) Idiomas… ¿Y qué más? Cuéntame de ti.

(La puerta de la oficina se abre y entra Estela llevando una charola con las bebidas)

Estela: Con permiso.

(Alicia se pone de pié y va hacia Estela como queriendo decirle algo)

Alicia: Te ayudo Estela.

Estela: Toma tu Coca. Señor ¿Toma azúcar?

Sombrerero: Dos cucharitas por favor.

(Estela pone la charola en una mesita auxiliar y agrega azúcar al té)

Estela: Tome señor.

(El Sombrerero da un sorbo al té)

Sombrerero: Muy bien. Un poco húmedo. ¿Y las cucharitas Estela?

Estela: Se las eché…

Sombrerero: (Mirando adentro de la taza) No las veo.

(Silencio incómodo, las chicas se miran. El sombrerero busca en la taza, mete un dedo al agua y explora adentro del té. Tira el té en la alfombra)

Alicia: ¡Oye! ¿Qué estás haciendo?

Estela: Qué barbaridad.

Alicia: Te voy a tener que pedir que te retires.

Sombrerero: No están las cucharitas. Ni siquiera una. Qué decepción. ¿Habrá un poco más de té Estela? No bebí más que un sorbito y ya pasan de las seis.

(Estela mira a Alicia inquisitiva, Alicia asiente con la cabeza)

Estela: Ok, con permiso. (Sale)

Sombrerero: Esa chica se da bastantes permisos. ¿Te cortaste el cabello Alicia?

Alicia: Bueno, al menos le atinaste al nombre (Destapa su refresco y lo bebe).

Sombrerero: Me parece que, no sé, tomábamos el té pero no era una fiesta… Sería té. Lo llevabas más largo.

Alicia: No, te debes estar confundiendo. No te conozco. Me imagino que me acordaría de ti.

Sombrerero: Puede ser. Pero siéntate.

Alicia: ¿Puedo sentarme ahí?

(El Sombrerero se impulsa con las piernas, sentado en la silla de oficina y se traslada del otro lado del escritorio)

Sombrerero: Adelante.

Alicia: Pero, mi silla.

Sombrerero: Esta otra es en verdad mucho más cómoda ¿No crees?

(El Sombrerero se levanta, empuja la silla por el respaldo, toma vuelo y taclea a Alicia de un sentón. Alicia se ríe. Dan vueltas por la oficina, Alicia se quita los tacones y quedan tirados por ahí. Van haciendo ruidos de barco, despidiéndose, ambos ríen hasta que en un momento dado el Sombrerero se cansa y frena. Alicia queda de nuevo en su lugar original, detrás del escritorio, el Sombrerero vuelve a su silla)

Alicia: Ay… jejeje. Hacía mucho que no me divertía tanto.

Sombrerero: Vine por el anuncio.

Alicia: ¿Qué anuncio? ¡Ah! Claro. ¿Puedes creer que ya se me había olvidado?

Sombrerero: Sí, lo mismo que con el hilo. Eres una chica de veras despistada.

Alicia: Em… bueno… ¿Y a qué puesto aspiras?

Sombrerero: Puesto que ya estamos donde empezamos.

Alicia: Me refiero a cuál de los trabajos que estamos ofreciendo te interesa.

Sombrerero: Vine por lo del medio tiempo.

(Alicia parece comprender, toma la pluma y apunta algo)

Alicia: Ajá.

Sombrerero: Verás… el tiempo es mi mayor inquietud. ¿Esa mujer no va a traer el té? Bueno… como te decía, es exactamente eso. La hora del té (Saca un reloj de su bolsillo) ¿Ves? Las seis. Siempre son las seis. La totalidad del tiempo son las seis. Pensé que tal vez eso del medio tiempo podría resolver el asunto, aunque no estoy seguro. Me pregunto de qué manera sucedería eso. Si habrá solución.

Alicia: ¿Me permites ver tu reloj?

Sombrerero: Claro.

(Se lo extiende. Alicia lo revisa)

Sombrerero: ¿Entiendes lo que te digo Lucía?

Alicia: Alicia.

Sombrerero: Me interesa su teoría. Si existiera tal cosa ¿Serían entonces las tres? Porque la mitad de seis es tres, pero un día tiene veinticuatro horas, entonces si son las seis serían dieciocho, (Murmura) Dieciocho entre dos serían nueve (Retoma el tono de voz normal) Entonces serían las nueve.

Alicia: Lo que pasa es que tu reloj no funciona, está parado.

Sombrerero: Pero me pregunto si no será lo mismo. Por ejemplo, si es correcto lo que ustedes afirman, si en realidad el tiempo se puede dividir entre dos sea como sea ¿No pasarían cada una de esas dos partes a ser una totalidad en sí mismas?

Alicia: No, mira. Lo del medio tiempo es sólo un decir. Significa que las personas trabajan sólo media jornada en vez de una completa.

Sombrerero: Eso mismo. Ya me lo habían dicho. No puedo escapar. He probado con todas las técnicas conocidas. Me faltaba lo de las cucharitas. ¿Crees que Estela tarde mucho con eso?

(Alicia saca su celular de un bolsillo y mira la hora)

Alicia: Ya son las seis. Ya se debe haber ido, ya se tardó mucho. Ya es hora de irse.

Sombrerero: Quieres que me vaya. Es eso ¿Verdad? No tienes que insinuar nada Felicia… somos adultos ¿No crees? Pídeme que me vaya. Vamos, pídemelo.

Alicia: ¿¡Qué te pasa!? ¡Es increíble! Qué tipo más enfermo. Pero si… ya me la estaba pasando bien. ¿Quieres irte? Te hubieras ido desde hace rato. Eres un loco. No sé qué hice todo este tiempo soportando tus delirios. ¡Retírate! Vete de aquí.

Sombrerero: (Se pasa la mano por la frente) Menos mal. Pensé que nunca ibas a pedírmelo. Desde hace rato. (Se levanta y se va poniendo los sombreros, le da sus zapatos a Alicia) Dijiste que me ibas tener que pedir que me retirara y nunca lo hiciste. Si te soy honesto, pienso que eres una persona muy inconsistente Lucía. Te hace falta claridad ¿Sabes?

Alicia: (Le recibe los zapatos y le devuelve el reloj) Ya vete. Toma.

Sombrerero: Vete con tu tiempo. Bonita frase. Dramática. Yo la dije. Sería propio despedirnos adecuadamente ¿No crees?

Alicia: Tienes razón (Le extiende la mano) Mucho gusto. Para servirte.

Sombrerero: (Se levanta y deja la silla vuelta de espaldas al público) No me sirves niña. Te queda bien el cabello corto. Au- revoir. Arigato. Good bye. Siempre tendremos París.

(Parece que el Sombrerero va a salir por la puerta pero en vez de eso va hacia un mueble modular y se mete por una de las puertitas. Alicia se levanta y va a fijarse adentro del mueble pero no hay nada. Se queda pensativa. Da una vuelta por la oficina, voltea la silla del Sombrerero y descubre un sombrero pequeñito que ha quedado en el asiento. Lo toma en las manos y se sienta ahí. Entra Estela llevando una charola con una taza de té)

Estela: Alicia, ya me voy. Me pediste té ¿Verdad?

(Telón)

5 comentarios:

Lucia dijo...

Muy divertida y cara versión, tocaya. Su blog es un regalo íntimo. Siga, siga. Y gracias.

Ceteris Paribus dijo...

Buenisimooooooo... standing ovation!!

Lucía Malvido dijo...

Lucía, tocaya. Hice clic en tu nombre pero no puedo ver tu perfil, por lo tanto no puedo acceder a tu blog. Se me antojó averiguar más de cómo fué que nos encontramos en esta intrincada red. Gracias por las flores de palabras. Las puse en un florero al lado del escritorio. Me alegro mucho de que hayas paasado por aquí y que en esta sala de abordar haya un poquito de eso que las demás están total y salvajemente desprovistas. Gracias a usted.
Cariños: Lu

pensamientovisible dijo...

Así son... Oye, cuándo tomamos el té?
Tiempo completo, por favor!!!! Me guhta, looocaaaa.
Besos de otra Lu...
(za).

memoria cuantica dijo...

muy lindo lu!
me imaginé la escena y todo
quisiera hablar con alguien como el sombrerero :)
saludos niña que estés bien!