viernes, 3 de septiembre de 2010

Septiembre

Hoy fue un día que de
tan
claro, era triste.
Todos juntos en el patio,
bajo el cielo a que el sol nos absuelva.
A entibiar la piel bajo los trapos con
la cara lavada
la arena y los labios resecos,
y el sol.
La lluvia no se anima de mojar nuestros bocados,
la luna es blanca, como en un frigorífico, y
nos damos
un abrazo enclenque: no podríamos no hacerlo.
No me atrevo, nos decimos. La distancia
es la paz que no debería perdérseme.
La victoria
es la honra de quien se aleja; ya no me mires.
Ya no toques esos claveles porque va a llegar la primavera.
Quédate levantado, obstínate, si crees en la intemperie.